El ciclo de vida de un grupo de estudio TavistockMientras que los participantes del taller se reunían en un cuarto que tenía 13 sillas acomodadas en círculo, sobrevino el cuchicheo usual, aumentándose de volumen durante aproximadamente 10 minutos. Entonces se produjeron un silencio y una elevación perceptible de tensión--como si el grupo esperara alguna dirección. Luego, murmurándose cortésmente uno a otro, los miembros del grupo buscaron un líder y empezaron a fijar la vista en mí, mientras que yo, el consultor asignado al grupo, permanecía sentado en silencio.Traducción por el Dr. Stan De Loach, Instituto Mexicano de Relaciones Grupales y Organizacionales, S. C., México, D. F., de: King PD. Life cycle in the "Tavistock" study group. Perspectives in Psychiatric Care, 1975, 13, 180 – 184. Traducido y publicado con permiso. La tensión continuaba creciendo, hasta que un miembro del grupo anunció que cualquiera podría sentarse como un buho sobre sus manos dobladas, sin decir una palabra, añadiendo que a él le tomó solamente 10 minutos para darse cuenta de qué se trataban los grupos Tavistock, y que no se quedó impresionado. Su comentario produjo un estallido de carcajadas y la tensión cedió brevemente. Sin embargo, los asistentes seguían mirándome con expectativa. Desde mi punto de vista, el grupo había experimentado su nacimiento y parecía sentirse desamparado y dependiente como un recién nacido. Un grupo de estudio Tavistock normalmente consiste en 8 – 15 profesionales reunidos por un lapso determinado de tiempo. Al grupo le es proporcionado implícita y explícitamente la tarea de explorar su propio comportamiento como éste ocurre en la presencia de un consultor o una consultora que no dirige al grupo, sino que ocasionalmente hace comentarios al grupo-como-un-todo, en la situación "aquí y ahora" (Redlich y Astrachan, 1959).Al continuar el grupo, un miembro anunció que ella era una líder Tavistock, y avisó al grupo que no debería esperar ninguna respuesta del consultor. Varios miembros se miraron entre sí en obvia desilusión, pero otros trataron de establecer objetivos grupales. Un miembro leyó en voz alta su copia de la hoja que yo había colocado por encima de cada silla, y en la cual había especificado que el objectivo del grupo era estudiar su propio comportamiento mientras y tal como ocurría. Había preguntas y dudas entre los miembros en relación a que si debían aceptar esta tarea. En seguida, discutieron en un nivel teórico varios fenómenos grupales. Todo esto parecía ser un intento de escapar del sentimiento del desamparo. Algunos miembros reconocieron que esto fué un intento de huir y así informaron al grupo. El grupo estaba mostrando señales de una cohesión que se estaba desarrollando rápidamente. El silencio alternaba con intentos de pelear, huir, emparejar y estar dependientes, pero había poca evidencia de actividad de un grupo de trabajo. Ocasionalmente, comentarios ingeniosos fueron hechos, los cuales provocaron risas del grupo. Un comentario era tan cómico que yo mismo sonreí. Mi sonrisa pareció disminuir la tensión del grupo, pero le molestó a la mujer que había anunciado que ella era una líder de grupos Tavistock. Me dijo que estaba muy desilusionada conmigo porque yo había sonreído. Algunos expresaron desilusión conmigo porque me veían frío y distante, mientras que otros decían sentir lástima porque me veían deprimido y decaído. Algunos miembros, que me conocían, se reconfortaban al asegurarse a sí mismos y al grupo que yo era realmente una persona cálida y generosa y que éste no era mi estilo normal. Nuevamente había discusión teórica de técnicas, durante la cual un miembro del grupo comentó que ella encontró mi comportamiento excesivamente fastidioso, añadiendo que esta técnica deshumanizaba al grupo y que era algo que ella nunca iba a utilizar. En este momento, hice mi primera intervención, declarando que el grupo parecía desilusionado porque había esperado mucho más de mí. Los miembros quedaron un momento en silencio, y luego indicaron con la cabeza estar de acuerdo. Expresaron sorpresa por el fuerte impacto de mi intervención sobre el tono del grupo. Un período de trabajo siguió, mientras que el grupo parecía cuajar con aun más cohesión e intimidad entre sus miembros; era como una pandilla de muchachos de la vecindad. Repetidamente surgía otra vez la suposición de dependencia, que el grupo trató de negar cuando se la hice notar. Algunos miembros del grupo respondieron, diciendo que yo no solamente era egoísta, sino que también los estaba colocando en una posición difícil para atraer su atención hacia mí, por no satisfacer sus expectativas. Otros dijeron, en un tono de voz lleno de crítica, el cual sonaba como un intento de negar la verdad, que ellos estaban trabajando entre sí y que yo estaba interrumpiendo su trabajo. Todo el comportamiento regresivo de las suposiciones básicas de Bion ocurrió en el grupo. Reaccionándose a la suposición de dependencia, el grupo había deseado tener presente un Dios, y había intentado empujarme a mí a desempeñar ese papel. Había habido la huida de la verdad, llevada a cabo por negación de la misma. Había el resurgimiento de la suposición de emparejamiento y los deseos de encontrar a un Mesías. Estos últimos deseos fueron parcialmente concedidos cuando un amigo mío entró en el cuarto y preguntó si él podía incorporarse al taller, a pesar de que no se había podido inscribir. Con ganas, los miembros le invitaron a unirse, empezando a mover las sillas para hacerle lugar. Mientras tanto, ellos me miraban furtivamente como si lo que hacían me constituyera un desafío. En la transferencia grupal, los integrantes me veían como a un padre autoritario, y se estaban rebelando en mi contra. Desde mi punto de vista, el grupo había pasado por la infancia y por el período de latencia. Ahora estaba en una etapa de rebelión adolescente, con sentimientos de enojo y culpabilidad. Cuando la admisión del nuevo miembro al grupo no evocó ninguna respuesta ni desaprobación de mi parte, el grupo empezaba a tropezar inútilmente y sus miembros otra vez se enzarzaban en una discusión de teoría. Había silencios intermitentes, pero gradualmente algunos miembros comenzaron a expresar sentimientos más fuertes de intimidad hacia el grupo y hacia varios individuos en el grupo. El silencio que parecía tenso anteriormente ahora se convertía en un silencio más cómodo. El grupo logró hacer más trabajo. Yo consideraba que el grupo llegaba a tener un grado de confianza y que estaba madurando, habiendo pasado de su adolescencia a los inicios de la edad adulta. Después de un breve descanso programado, regresé al cuarto. Observé que algunos miembros del grupo, incluso la mujer que había dicho ser una líder Tavistock, se habían servido el café. Ella, sin embargo, se quejó conmigo, diciendo que el café no se debería servir en un grupo Tavistock: "¡Esto no se hace!" Otro miembro del grupo empezó a gritarle, acusándola de ser hipócrita y tratando de quitarle la taza de café de la mano, derramando el café en el proceso y quemándola ligeramente. El grupo intentaba procesar este suceso, pidiendo que la mujer atacante verbalizara sus sentimientos. Ella respondió que había sentido ganas de despedazar a la otra mujer. La líder Tavistock admitió haber sentido miedo y sugirió que el ataque era realmente dirigido hacia mi, pero que fué desplazado hacia ella. Otros miembros del grupo ya verbalizaron directamente los sentimientos de frustración que habían sentido cuando yo salí del cuarto durante el receso. Dijeron temer que yo no regresara. Dos personas respondieron que mi ausencia hubiera estado bien, desde su perspectiva; estas dos personas habían sentido ganas de salir conmigo, puesto que yo no les ofrecía nada en el grupo. Dije que estas personas estaban expresando la desilusión grupal al no conseguir lo mucho que el grupo había esperado de mí. Alguien dijo: "Qué profundo." El grupo se echó a reir a carcajadas. No pude abstenerme de reir abiertamente con ellos. Por supuesto, yo no era el consultor Tavistock perfecto en cuanto a las expectativas que tenía la mujer que dijo ser líder Tavistock. Hubo una extensión de calidez humana en el grupo, que fué apercebida por varios miembros del grupo y reconocida verbalmente por otros. A un miembro del grupo le fué necesario decir que todas mis interpretaciones habían sido correctas y oportunas en cuanto a lo que había estado ocurriendo en el grupo, tomado en su totalidad. El grupo dijo estar de acuerdo con esta observación. Más tarde, parecía haber una madurez adulta en el grupo que me hizo recordar el retrato de la vida del mimo Marcel Marceau, en el cual la madurez no es sino un estado efímero entre el nacimiento y la muerte. Relacionado a este sentido de transición, hice notar el surgimiento de una actividad de patrocinio hacia mí, matizada de tristeza y culpabilidad. Me dí cuenta que el grupo había estado trabajando más; yo mismo había compartido una intimidad más profunda con el grupo. El tiempo programado para la experiencia se estaba acabando. Varios miembros dijeron haber tenido una experiencia altamente valiosa. Sugerí que el grupo estaba utilizando a estos miembros como voceros para expresar su pena que la experiencia pronto terminaba. De repente, lágrimas se agolparon en los ojos de un hombre. El reveló que había estado pensando en la muerte de su papá. Otro miembro exclamó, "¡Dios mío!" y empezó a sollozar, al darse cuenta de que dentro de 14 días sería el segundo aniversario de la muerte de su padre. Era obvio que entre los miembros del grupo, el afecto del momento actual se había enlazado con ciertos recuerdos del pasado, así como Ezriel (1950, 1952, 1973) describió. Varios miembros dijeron que se habían sentido raros; otros comenzaron a llorar, diciendo que de veras echarían de menos al grupo. Otros intentaron negar la muerte inminente del grupo mediante comentarios que daban a entender que los miembros podrían continuar reuniéndose en el futuro. Había un acuerdo general de que el grupo había logrado mucha intimidad y que había llevado a cabo mucho trabajo. Los miembros expresaron tristeza genuina al acercarse al término del grupo. Me acordé de la ambivalencia, tristeza y sentimientos de culpabilidad que los jóvenes pueden sentir al alejarse de su hogar y familia. Aun cuando la separación es un paso positivo hacia la madurez e independencia, sigue significando la muerte de la familia tal como existía anteriormente. Presenté esta idea al grupo, sugeriendo que ellos sentían semejante tristeza y culpabilidad al acercarse al fin del grupo. El grupo concedió, mientras que algunos miembros lloraban silenciosamente. Entonces empezaron a dominarse, ya que el tiempo programado para el grupo de estudio terminaba. Comentarios En el grupo de estudio Tavistock descrito aquí, sucedió todo un ciclo de vida: nacimiento, crecimiento, madurez y muerte. Los participantes demostraron respuestas afectivas apropiadas para cada fase. He observado tal ciclo de vida en casi todos los grupos de estudio Tavistock que he dirigido. En mi experiencia, estas respuestas emotivas al ciclo de vida suceden más frecuente e intensamente que en cualquier otro tipo de grupo. Los grupos de estudio Tavistock tienen un fuerte carácter individual y una personalidad propia. En ellos, la cohesión se desarrolla más rápidamente que en otros tipos de grupos. Probablemente el hecho de que el consultor se dirige al grupo como si fuera un individuo, el hecho de que una regresión notable ocurre en el grupo y el hecho de que a fuerzas los miembros del grupo tienen que buscar en otros miembros una respuesta o afirmación individal, son los factores responsables de este fenómeno. Además, el carácter individual de los grupos de estudio Tavistock puede ser causante de la replicación del ciclo de vida que se ve en el ser humano individual. Este carácter individual que he observado en el grupo de estudio Tavistock no surge en grupos en los cuales otras técnicas grupales se empléen. Al comparar los resultados de la técnica Tavistock con los obtenidos en grupos de entrenamiento en el trabajo de grupos o en grupos tradicionales psicoanalíticos, la mayoría de los participantes, aun cuando son profesionales con mucha experiencia grupal, han expresado la opinión de que es en el grupo de estudio Tavistock que nacen una mayor cohesión y un carácter más individual. En efecto, la replicación del ciclo de vida individual no parece suceder en los grupos que siguen reuniéndose a través de mucho tiempo--aun si son grupos de estudio Tavistock--excepto en una forma limitada, cuando alguien se gradúa del grupo, por ejemplo. Por lo tanto, otra variante determinante parece ser el límite temporal específico del grupo. Otros grupos tienen límites específicos de tiempo, especialmente los grupos de encuentro y los grupos-T, pero éstos no muestran el ciclo de vida de una forma tan destacante. He observado esta recapitulación de la vida individual aun cuando el tiempo programado para un grupo de estudio Tavistock varía entre períodos breves y hasta 10 días. Lo vi en el grupo de estudio Tavistock descrito aquí, el cual duró sólo dos horas y media. Referencias Bion, W. R. (1957). Group dynamics: A review. In M. Klein, P. Heimann, & R. E. Money-Kyrle (Eds.), New directions in psychoanalysis (págs. 440 - 477). New York: Basic Books. Bion, W. R. (1961). Experiences in groups. New York: Basic Books. Ezriel, H. (1950). A psychoanalytic approach to group treatment. British Journal of Medical Psychology, 23, págs. 59 - 74 Ezriel, H. (1952). Notes on psychoanalytic group therapy: II. Interpretation and research. Psychiatry, 15, 119 - 126. Ezriel, H. (1973). Psychoanalytic group therapy. In L. R. Wolberg & E. K. Schwartz (Eds.), Group therapy 1973 (págs. 183 - 210). New York: Intercontinental Medical Book Corporation. Redlich, F. C., & Astrachan, B. (1959). Group dynamics training. American Journal of Psychiatry, 125, 1501 - 1507.
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