| Objetivo
Determinar
los niveles glucémicos en ayunas presentados por los niños
mexicanos de 1–5 años de edad, que no tienen sobrepeso ni obesidad
ni el diagnóstico de DM1.
La necesidad
de investigar y determinar los valores normoglucémicos infantiles
viene en primer lugar de la falta de datos publicados relevantes.
Otros motivos para revisar las metas glucémicas actualmente recomendadas
para los niños y adolescentes que tienen DM1 vienen del hecho observado
y reconocido de que los niños y adolescentes que no tienen DM1 no
desarrollan las complicaciones microvasculares diabéticas.
Las personas que tienen DM1 hoy en día tienen la opción de
asemejar su glucemia a la euglucemia y así percibir las ventajas
de ésta, gracias a los análogos de insulina y los regímenes
de insulinoterapia que éstos facilitan. Se tiene claro que
las complicaciones diabéticas están relacionadas al marcador
principal de la DM1: la hiperglucemia, especialmente la crónica(1)(2).
Un plan clínico de manejo glucémico razonable para los niños
y adolescentes que tienen DM1 depende del conocimiento de los niveles típicos
o “normales” de la población de la misma edad y peso corporal, que
no tiene DM1. Estos niveles glucémicos típicos o normales
no están bien definidos.
La información
obtenida del presente estudio podrá delimitar la meta clínica
de rangos glucémicos parecidos a los “normales” y permitirá
una comparación entre los rangos glucémicos actualmente recomendados
por la American Diabetes Association (ADA) y un esquema de control de la
hiperglucemia que sea más eficaz que las recomendaciones terapéuticas
preventivas actuales(1)(2),
que de todos modos son raras veces consistentemente alcanzados(3)(4)(5)(6).
No se sabe
hasta qué grado los valores glucémicos meta actuales para
niños mexicanos que tienen DM1 se asemejen a los de los niños
sanos, de peso corporal apropiado, que precisamente por no tener la hiperglucemia
crónica o casi crónica, no padecerán las complicaciones
diabéticas microvasculares. La falta de datos glucémicos
específicos y reportados para los niños que no tienen el
diagnóstico de DM1 y la amplia variabilidad natural de su glucemia
han sido determinantes en la necesidad, aceptación e implementación
tradicional de las recomendaciones pragmáticas oficiales vigentes.
Más documentación de los valores glucémicos de estos
niños mexicanos, en ayunas e idealmente postprandiales, podría
proporcionar conocimiento de lo que es su “normoglucemia” real. Por
ende, podrá apoyar o la justificación o la racionalización
y mejora de las recomendaciones glucémicas vigentes para los niños
que tienen DM1.
La amplitud
glucémica infantil normal y natural puede servir de criterio para
fijar los rangos glucémicos a indicar o sugerir para los niños
que tienen DM1. Para el niño que tiene DM1, el conservar la
normoglucemia aproximada tiene una función indudablemente preventiva,
ya que el niño que no tiene DM1 no muestra ni llegará a mostrar
ninguna complicación fisiológica diabética, lo que
en la persona que tiene DM1 se puede atribuir a la hiperglucemia crónica
o a la hipoglucemia recurrente.
Participantes
y métodos
Participaron
niños que asisten a dos jardines de niños administrados por
la Fundación para la Asistencia Educativa Familiar (FAE) y ubicados
en el Estado de México: la de la Colonia Sol, Ciudad Nezahualcóyotl
(27
septiembre 2007), y la de la Colonia Tlatel, Chimalhuacán
(16
octubre 2007).
Los criterios
para inclusión en el estudio fueron:
-
Los padres
del participante proporcionaron consentimiento informado mediante su firma
en un formato que les fue entregado para explicar la naturaleza y el propósito
del procedimiento investigativo programado y para aclarar que cualquier
participación no era obligatoria sino voluntaria.
-
El participante
tenía ³ 12
y < 72 meses de edad, en el momento del monitoreo glucémico.
Los criterios
para exclusión del estudio fueron:
-
La mamá
del participante no nació en la República Mexicana.
-
El participante
no había cumplido 8 horas de ayunas.
-
El participante
presentaba peso corporal visiblemente superior o inferior al normal, es
decir, en el momento del monitoreo glucémico tenía un Indice
de Masa Corporal (IMC) ³
al percentil 5 y £
al 85, ajustado para su edad cronológica.
-
El participante
había sido diagnosticado con DM1 ó DM2, según informaron
sus padres o sus maestros.
-
El participante
no quería (lágrimas, gritos) o verbalmente se negaba a someterse
al monitoreo glucémico, aun cuando tenía permiso previo por
escrito de sus padres.
Los padres
del 97.8% del alumnado combinado de los dos jardines de niños (396
niños de 8 a 82 meses de edad) dieron su consentimiento informado
por escrito para que los niños (180 de sexo femenino, 216 de sexo
masculino) tomaran parte en el monitoreo glucémico. Aproximadamente
una semana después del mismo, estos padres recibieron por escrito
una copia del resultado glucémico de su hijo o hija.
Las mediciones
glucémicas se llevaron a cabo en dos días laborales, entre
las 7 y las 10 de la mañana, al aire libre en el patio de cada jardín
de niños. El equipo técnico utilizado consistió
en el medidor casero de glucosa sanguínea (GS) Optium XCEED (número
de série XC0 511 2108, Laboratorios Abbott, México, D. F.)
y sus respectivas tiras reactivas (Lote #41420). Antes de iniciar
la medición de la GS, se realizó la calibración recomendada
del equipo con soluciones de control alto y bajo (Laboratorios Abbott,
México, D. F.). La medición glucémica fue a
base de sangre capilar sacada por una sola persona (el autor) del pulgar
izquierdo de cada participante.
La prueba
estadística t de Student no pareada posibilita la evaluación
de diferencias entre promedios de grupos de distintos tamaños.
Esta prueba fue empleada para todos los análisis de valores glucémicos
en ayunas.
Resultados
Se realizaron
438 mediciones glucémicas, de las cuales 396 fueron de niños.
Como cortesía, la GS de los 42 miembros adultos del staff de los
dos jardines de niños también fue monitoreada, aunque sus
resultados no fueron incluidos en los análisis estadísticos.
Para optimizar la determinación de los niveles glucémicos
típicos o "normales" infantiles, los resultados de 93 niños
(24%) y de 5 adultos (12%) fueron excluidos antes de realizar los análisis
estadísticos, de acuerdo con los criterios ya detallados para exclusión
del estudio. Los datos de los 303 niños restantes fueron analizados
(Tablas 1—5).

Tabla
1: Valores glucémicos (mg/dL), muestra infantil total
| En ayunas |
. |
GS
promedio
|
. |
Desviación
estándar
|
. |
Rango
|
| Todos los
niños (n = 303) |
. |
74.08
|
. |
9.81
|
. |
46—91
|

Tabla
2: Valores glucémicos (mg/dL) del alumnado Nezahualcóyotl
| En ayunas |
. |
GS
promedio
|
. |
Desviación
estándar
|
. |
Rango
|
. |
P
|
| Sexo masculino
(n
= 49) |
. |
82.88
|
|
5.84
|
|
68—91
|
|
.0237
|
| Sexo femenino
(n
= 40) |
. |
79.85
|
. |
6.57
|
. |
67—89
|
. |
.
|
| Todos (n
= 89) |
. |
81.52
|
. |
6.33
|
. |
67—91
|
. |
.0001
|

Tabla
3: Valores glucémicos (mg/dL) del alumnado Chimalhuacán
| En ayunas |
. |
GS
promedio
|
. |
Desviación
estándar
|
. |
Rango
|
| Sexo masculino
(n
= 110) |
. |
71.96
|
. |
9.13
|
. |
47—91
|
| Sexo femenino
(n
= 104) |
. |
69.96
|
.
|
9.49
|
.
|
46—90
|
| Todos (n
= 214) |
. |
70.99
|
.
|
9.34
|
.
|
46—91
|

Tabla
4: Valores glucémicos (mg/dL), por género y edad, ambos
alumnados combinados
| En ayunas |
. |
GS
promedio
|
. |
Desviación
estándar
|
. |
Rango
|
. |
P
|
| Sexo masculino
(n
= 159) |
. |
75.33
|
. |
9.67
|
. |
47—91
|
. |
.02
|
|
12—23 meses (n = 6) |
. |
81.50
|
. |
6.09
|
. |
71—91
|
. |
. |
|
24—35 meses (n = 17) |
. |
76.00
|
. |
13.68
|
. |
47—90
|
. |
. |
|
36—47 meses (n = 39) |
. |
75.31
|
. |
11.99
|
. |
53—91
|
. |
. |
|
48—59 meses (n = 50) |
. |
74.00
|
. |
7.55
|
. |
62—90
|
. |
.0028
|
|
60—71 meses (n = 47) |
. |
75.72
|
. |
8.07
|
. |
57—89
|
. |
. |
| Sexo femenino
(n
= 144) |
. |
72.71
|
. |
9.81
|
. |
46—90
|
. |
. |
|
12—23 meses (n = 15) |
. |
75.20
|
. |
9.48
|
. |
57—90
|
. |
. |
|
24—35 meses (n = 18) |
. |
75.50
|
. |
9.59
|
. |
57—88
|
. |
. |
|
36—47 meses (n = 37) |
. |
70.60
|
. |
11.96
|
. |
46—88
|
. |
. |
|
48—59 meses (n = 37) |
. |
68.78
|
. |
8.15
|
. |
49—89
|
. |
. |
|
60—71 meses (n = 37) |
. |
76.38
|
. |
7.34
|
. |
62—89
|
. |
. |

Tabla
5: Distribución y frecuencia de valores glucémicos
< 80 mg/dL
|
Rango
(mg/dL)
|
. |
Frecuencia
de valores
|
. |
% de
la muestra
|
|
46—50
|
. |
5
|
. |
|
|
51—60
|
. |
22
|
.
|
|
|
61—70
|
. |
81
|
.
|
|
|
|
|
|
= 108/303
= 35.6%
|
|
71—79
|
|
96
|
|
|
|
|
|
|
= 204/303
= 67.3%
|
Los valores
glucémicos de los adultos monitoreados se presentan en Tabla 6,
para permitir comparación con los de los niños.

Tabla
6: Valores glucémicos (mg/dL) de los adultos monitoreados
| En ayunas |
. |
GS
promedio
|
. |
Desviación
estándar
|
. |
Rango
|
|
P
|
| Sexo masculino
(n
= 8) |
. |
83.25
|
. |
9.65
|
. |
70—100
|
|
|
| Sexo femenino
(n
= 29) |
. |
81.76
|
.
|
8.95
|
.
|
62—99
|
|
|
| Todos (n
= 37) |
. |
82.08
|
.
|
8.99
|
.
|
62—100
|
|
.0001
|
Se encontraron
6 diferencias estadísticas altamente significativas:
1.
entre los promedios glucémicos de los alumnados de los dos jardines
de niños (Tablas 2 y 3, P = .0001). El promedio
glucémico del alumnado del jardín de niños Nezahualcóyotl
fue más alto (81.52 mg/dL contra 70.996 mg/dL). El promedio
más alto tuvo la dispersión más baja. La dispersión
o variabilidad de los resultados, que es cuantificada por la desviación
estándar, fue 67% mayor entre los alumnos de Chimalhuacán.
La amplitud del rango glucémico encontrado en el alumnado de Chimalhuacán
(46 – 91 mg/dl) también fue mayor que la del otro alumnado (67 –
91 mg/dL). El origen y la causa de estas diferencias aún son
desconocidos.
2.
entre los sexos en el jardín de niños Nezahualcóyotl
(Tabla 3, P = .0237). Los niños tenían
GS en ayunas más alta que la de las niñas. Esta diferencia
no se vió entre los sexos en el jardín de niños Chimalhuacán.
3.
entre los sexos del número total de alumnos (Tabla 4, P =
.02). Las niñas tienden a tener niveles de GS consistentemente
más bajos que los niños.
4.
entre todos los alumnos comparados por sexo y edad. A los 48–59 meses
de edad, la GS de los niños en ayunas estaba ~ 5.22 mg/dL más
alta que la de las niñas (Tabla 4, P = .0028).
5.
en la distribución y en la frecuencia de los valores glucémicos
(Tabla 5). La mayoría de los valores glucémicos de
los niños en ayunas (204 de 303 ó el 67.3%) fueron “bajos”
(< 80 mg/dL). El 35.6% de los niños monitoreados tuvieron
hipoglucemia terapéutica, es decir, niveles glucémicos de
< 71 mg/dL. No se encontró ningún valor glucémico
de > 91 mg/dL entre estos niños.
6.
entre el promedio glucémico global en ayunas de los niños
y el de los adultos (Tabla 6, P = .0001). Este resultado
confirma la presencia de diferencias glucémicas relacionadas no
sólo con el sexo sino también con la edad.
Discusión
Los resultados
de este estudio normativo indican que para los niños mexicanos de
1 a 5 años de edad que tienen un peso corporal normal y que no tienen
diagnóstico de DM, el nivel promedio de su GS en ayunas es de ~
74.1 mg/dL. Según las recomendaciones oficiales para los niños
que tienen DM1, este nivel de GS se considera prácticamente equivalente
a la hipoglucemia terapéutica (£
70
mg/dL), pero a este nivel glucémico y aun a niveles más bajos,
los niños monitoreados no tenían síntomas hipoglucémicos
patentes ni reportados. Por lo tanto, es probable que sea un estado
asintomático de hipoglucemia fisiológica.
El promedio
global de GS visto en este estudio es casi exactamente el promedio glucémico
(74.7 mg/dL) naturalmente mantenido entre mujeres embarazadas que no tienen
ni DM ni obesidad, durante el tercer trimestre del embarazo(7).
Después de nacer, parece que los niños mexicanos tienden
a mantener al menos por los primeros 5 años de vida extrauterina,
un estado glucémico equivalente al de los últimos 3 meses
de su vida uterina.
El 67.3%
de los 303 niños en ayunas incluidos en este estudio tuvieron glucemia
de
£
79 mg/dL.
La definición aceptada de hipoglucemia terapéutica es cualquier
valor de GS de < 70 mg/dL(8).
El 35.6% de esta muestra presentó este nivel de hipoglucemia terapéutica.
El 9% de los niños monitoreados tuvieron hipoglucemia de £
60
mg/dL, y el 5% tuvo hipoglucemia bioquímica (< 50 mg/dL)(8)(9).
Entre los
niños mexicanos monitoreados, la presencia en ayunas de la hipoglucemia
terapéutica y/o bioquímica es más frecuente que lo
anticipado. El rango de GS en ayunas detectado entre estos niños
prepubertales “normales” es amplio (46 – 91 mg/dL). Sin embargo,
ningún niño estaba utilizando insulina exógena o agentes
orales hipoglucemiantes. Ningún niño reportó
síntomas de hipoglucemia ni se observó ningún signo
de la misma. Los maestros no comentaron la presencia de signos o
síntomas hipoglucémicos entre los alumnados. Por otra
parte, no se encontró en este estudio ningún valor hiperglucémico
(³ 100 mg/dL).
La glucemia de > 91 mg/dL no se presentó ni siquiera una vez entre
los niños en ayunas. Así que no padecen riesgo inmediato
de desarrollar la DM2.
La hipoglucemia
terapéutica o bioquímica causada por exceso o uso inexperto
de la insulina exógena suele provocar pavor y pánico entre
los niños tratados por la DM1 y sus padres. Pero aunque casi
el 70% de los niños monitoreados tenían glucemia de <
80 mg/dL y no se desayunaron hasta después de que se realizaran
todas las mediciones glucémicas, en esta demora no se presentó
el tono de ansiedad y urgencia que frecuentemente caracteriza la respuesta
de los padres o de los niños mismos que tienen DM1 frente a la hipoglucemia,
ni entre los maestros ni entre estos niños normales. En su
caso, sin embargo, y a diferencia de los niños que emplean la insulinoterapia,
la impredecibilidad de un descenso glucémico adicional y más
peligroso no condiciona su respuesta.
Como el
presente estudio demuestra, los síntomas de hipoglucemia y del malestar
físico y mental que ordinariamente la acompaña pueden estar
ausentes en el niño que no tiene DM aun cuando tenga concentraciones
glucémicas extremadamente bajas (46–60 mg/dL). Por eso, para
niños que tienen DM1 y para los niños que no tienen DM, el
diagnóstico de la hipoglucemia solamente por un valor glucémico
específico o la presencia de síntomas hipoglucémicos
conocidos no es lo idóneo. Es necesario y prudente el monitoreo
glucémico habitual del niño que tiene DM, para poder descubrir
oportunamente la hipoglucemia infantil.
Otros investigadores(10)(11)
reportan que jóvenes hombres sanos de 26–45 años de edad,
los niveles elevados de GS en ayunas (85–99 mg/dL), aun cuando éstos
están dentro del rango “normal” teórico (< 100 mg/dL)(3)(12),
tienen una fuerte asociación con el desarrollo de la DM2 a mediano
y largo plazo. En ayunas, cada mg/dL de GS arriba de 80 mg/dL(10)
aumenta el riesgo de DM2 en un 6%, independientemente de otros factores
de riesgo (por ejemplo, IMC, dislipidemia, hipertensión, enfermedad
cardiovascular, fumar). Tan sólo el fumar tabaco aumenta el
riesgo de DM2 en un 36%, según el estudio de 46,578 participantes
que tenían GS en ayunas de < 100 mg/dL(11).
Por su edad, los niños tienen menos factores de riesgo (edad, obesidad,
fumar, embarazo) para la hiperglucemia indicativa de la DM2 que los adultos.
De igual
manera que los niños, los neonatos normalmente tienen niveles glucémicos
mucho más bajos que los adultos. Después del nacimiento,
la GS del infante tiende a subir a un ritmo todavía no claramente
definido(13).
El presente estudio sugiere que al menos en los primeros 5 años
de vida de los niños mexicanos que no tienen DM1, esta elevación
glucémica supuesta es prácticamente nula, especialmente entre
las niñas.
La ADA,
en sus recomendaciones glucémicas para las personas que tienen DM(3),
reconoce que los adultos y los niños que no tienen DM naturalmente
tienden a diferir en cuanto a su GS. A pesar de que varios estudios
normativos, incluyendo el presente, confirman niveles glucémicos
más bajos en niños “normales” que en los adultos sin DM,
las recomendaciones oficiales abogan niveles ilógicamente más
altos para los niños que tienen DM que para los adultos que tienen
DM.
Las diferencias
entre los niños y los adultos ponen en evidencia la gran discrepancia
entre los valores glucémicos de estos niños que no tienen
DM1 y los recomendados (100 – 200 mg/dL)(3)
para los niños de la misma edad que sí tienen DM1.
La diferencia entre los niveles glucémicos encontrados en ayunas
en el presente estudio y los recomendados tradicional y actualmente para
los niños que tienen DM1 es grande. Está constatado
que la aparición de las complicaciones diabéticas en la adolescencia
y la juventud de las personas que han tenido la DM1 desde una temprana
edad tenga relación con los altos niveles de GS recomendados y sin
esfuerzo alcanzados o rebasados(1).
Como las
niñas mexicanas tienden a tener niveles más bajos de GS que
los niños, la pregunta ineludible es si los valores glucémicos
oficialmente recomendados como los óptimos para los niños
que tienen DM1 deben ser idénticos para los niños y las niñas
de temprana edad, como ha sido el caso de hace mucho o desde siempre.
De los resultados
aquí expuestos surgen preguntas complementarias, aún no contestadas
por los datos. ¿Hay algún efecto positivo o negativo
de los niveles de GS de < 80 mg/dL sobre la capacidad de aprendizaje
de los niños que no tienen DM1? Suponiendo que la GS en ayunas
representa el nivel glucémico más bajo del día ¿cuál
será el nivel más alto, a que la GS se eleva en el estado
absortivo o postprandial? La respuesta a esta pregunta podría
informar el promedio glucémico postprandial “normal” y, junto con
los datos del presente estudio, definir el umbral superior e inferior de
la normoglucemia típica de los niños mexicanos de 1—5 años
de edad.
Agradecimientos
El autor
agradece sinceramente al Lic. Julio López de la Fundación
para la Asistencia Educativa Familiar por coordinar y facilitar la realización
del monitoreo glucémico entre el alumnado y staff de las dos instituciones
a su cargo, y a los niños y el staff que con valentía y buen
humor participaron en el mismo. Asimismo, da gracias al Lic. Sergio
Martínez de los Laboratorios Abbott de México, por la provisión
oportuna del medidor de glucosa Optium XCEED y las cuantiosas tiras reactivas
requeridas para esta investigación. El autor agradece a su
colega la Lic. en Nutr. María Elena Morales, Educadora en Diabetes
Certificada, que donó su tiempo y profesionalismo durante la planeación
del estudio y en la recolecta matutina de los datos. Y, finalmente,
doy gracias al Lic. en Psic. Abimael Aguilar, Berlín, Alemania,
por sus consejos y orientación en el avance de este artículo.
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