¿Cuál
es la función de la glucosa (azúcar)
en el cuerpo humano?
Cada día más, la diabetes
en México representa un problema serio de saludo pública.
La diabetes mellitus (DM) es una condición que requiere
de tratamiento y autotratamiento. Para comprender la y su tratamamiento
y autotratamiento, es esencial entender el rol de la glucosa en el funcionamiento
del cuerpo humano. La glucosa es la principal fuente de energía
para el cuerpo, mientras que la grasa es otra fuente importante de energía,
sobre todo en ayunas. Normalmente la cantidad de glucosa en la sangre
se mantiene estable (entre aproximadamente 71 y 99 mg/dL).
Las variaciones de este rango normal el cuerpo las considera peligrosas
porque causan disfunción de múltiples sistemas fisiológicos.
El regulador principal de la cantidad de glucosa
en la sangre es la insulina, una hormona producida en el páncreas
y que se libera o se segrega automáticamente en cantidades exactas
para mantener la cantidad de glucosa en sangre establemente en el rango
normal (entre aproximadamente 71 y 99 mg/dL). Si la
persona tiene DM, sin embargo, tanto la liberación de insulina como
el control estricto de los niveles de glucosa en sangre no proceden con
normalidad.
En la persona que no tiene DM, a mayor nivel
de glucosa, más liberación y producción de insulina.
La insulina disminuye los niveles de la glucosa en la sangre por facilitar
su ingreso a los tejidos y su posterior consumo para energía, para
el funcionamiento, el crecimiento y la reparación de las células
del cuerpo. Cantidades excesivas de glucosa, no requeridas en el
momento, se almacenan en la forma de glucógeno (máximo
de aproximadamente 400 g en todo el cuerpo) o de grasas (triglicéridos).
La cantidad de glucosa excesiva (relativo a las necesidades mínimas
de glucosa que tiene el cuerpo) es almacenada en el
tejido graso y es casi sin límite (este proceso de almacenaje
casi ilimitado de glucosa en la forma de triglicéridos produce el
sobrepeso y la obesidad).
El tratamiento y autotratamiento de la DM consisten
en proveer un control adecuado del nivel de glucosa en la sangre.
Es así por dos razones: (a) la glucosa en exceso es
tóxica, causando que el cuerpo humano no pueda sobrevivir sin la
presencia de la insulina que regula los niveles de glucosa excesivos, y
(b)
se ha comprobado que a más normal el control de la glucosa sanguínea,
menos riesgo de desarrollar las complicaciones serias agudas y crónicas
de la hiperglucemia crónica. Estas complicaciones se llaman
"diabéticas," aunque su origen es más precisamente en la
presencia crónica de la hiperglucemia diabética.
En el 1993, se publicó el estudio científico
llamado el Diabetes Control and Complications Trial (DCCT).
En este estudio, por la primera vez, quedó confirmado y claro que
el óptimo control (niveles de glucosa sanguínea menores
de 155 mg/dL) de la glucemia logra prevenir y/o retardar la aparición
de las complicaciones crónicas tardías de la DM (retinopatía,
nefropatía, neuropatía, cardiopatía).
El DCCT, que duró 10 años, examinó los efectos del
óptimo control (que no es igual a un control normal
de 71 - 99 mg/dL) de los niveles de glucosa en la sangre de personas
que viven con DM, tipo 1 (DM1). Más de 1440
personas que tenían la DM1 y que usaban la insulina en su autotratamiento
de la condición participaron en este estudio.
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