Dr.  Stan  De Loach

A s e s o r   e n   D i a b e t e s,   T i p o   1 
D i p l o m a d o   d e   E d u c a c i ó n   e n   D i a b e t e s 
E d u c a d o r   e n   D i a b e t e s   C e r t i f i c a d o
________________________________________________________

M é x i c o,  D i s t r i t o  F e d e r a l
 
 
P r e v i a   c i t a   a l (52) (55)   5 5 1 0    9 8 3 0

Mitos acerca de la diabetes mellitus (DM)

Algunos de los siguientes mitos de la DM se refieren a la diabetes mellitus, tipo 1, ó la DM1; desde su diagnóstico, la DM1 señala una falta absoluta de insulina y por lo tanto requiere del tratamiento con la insulina.  Algunos de los siguientes mitos se refieren a la diabetes mellitus, tipo 2, ó la DM2; la DM2 está relacionada con una resistencia a la insulina frecuentemente provocada por el sobrepeso o la obesidad.  Los tratamientos (solos o combinados) para la DM2 incluyen un plan de alimentación, un aumento del ejercicio físico, una reducción del peso corporal, el uso de la insulina y el uso de los antidiabéticos orales.  El tratamiento recetado varía con respecto a los factores individuales y la duración de la condición.  Algunos de los siguientes mitos de la DM se aplican a ambos tipos, la DM1 y la DM2.
  

En esta página, CHO = carbohidrato o hidrato de carbono
los siguientes términos y 2 CHOs = carbohidratos o hidratos de carbono
abreviaciones se emplean: 3 DCCT = Diabetes Control and Complications Trial
4 DM1 = diabetes mellitus, tipo 1
5 DM2 = diabetes mellitus, tipo 2
6 DMG = diabetes mellitus gestacional
7 DM = diabetes mellitus, de cualquier tipo
8 glucemia = glucosa o azúcar en la sangre
9 hiperglucemia = altos niveles de glucosa en la sangre
10 hipoglucemia = bajos niveles de glucosa en la sangre
11 mg/dL = miligramos por decilitro
 

¿Cuál es la función de la glucosa (azúcar) en el cuerpo humano?

x
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Mito: Es posible tener sólo un "poco de azúcar" o una DM "leve" o "al margen" 1
Mito: La DM "ligera" no requiere de las inyecciones de insulina para el óptimo control del azúcar en la sangre 2
Mito: La DM2 no es tan seria como la DM1; la DM2 es una DM "buena" y la DM1 es una DM "mala" 3
Mito: La DM es una condición seria solamente si requiere de tratamiento con la insulina 4
Mito: La DM gestacional (DMG) es igual a la DM2 5
Mito: La DM es una de las más horribles condiciones crónicas 6
Mito: La DM es una condición que afecta sólo a los ricos 7
Mito: Un "susto," "impresión" o "coraje" causa la DM 8
Mito: El consumo desmedido de dulces y azúcar es lo que provoca o causa la DM 9
Mito: La DM es una condición hereditaria 10
Mito: La DM se hereda por la línea materna 11
Mito: La DM es contagiosa 12
Mito: Existe una epidemia mundial de la DM 13
Mito: El hecho de ser obeso es lo que "causa" la DM2 14
Mito: La DM es curable 15
Mito: Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que curan la DM 16
Mito: El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa curan la DM 17
Mito: La insulina cura la DM 18
Mito: Si la persona con DM2 baja de peso, se le cura la DM 19
Mito: El nopal cura la DM y controla la glucosa sanguínea 20
Mito: Si los niños desarrollan la DM1, tarde o temprano la superarán 21
Mito: Las píldoras (antidiabéticos orales) para la DM2 son insulina oral 22
Mito: Niveles altos de glucosa sanguínea indican un caso severo de DM 23
Mito: La necesidad de utilizar la insulina para controlar la DM2 es indicación de tener un caso severo 24
Mito: La persona con DM2 que empieza a utilizar la insulina está en la "fase final" de la condición 25
Mito: Un aumento en la dosis de insulina recetada por el médico indica que la DM se ha empeorado 26
Mito: El sentirse bien y sin síntomas quiere decir que no hay por qué preocuparse por el nivel de glucosa en la sangre 27
Mito: En ayunas, un valor normal de glucosa en sangre es de 200 mg/dL 28
Mito: Las personas con DM que utilizan la insulina se hacen adictas a la misma 29
Mito: El uso de la insulina causa la ceguera 30
Mito: Todas las insulinas del mismo tipo, incluso las de diferentes marcas, son iguales 31
Mito: Al inyectarse la insulina o tomar las pastillas antidiabéticas, una persona con DM puede comer lo que quiera 32
Mito: Una persona con DM no puede comer de todo 33
Mito: La persona con DM sólo debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light" 34
Mito: Las personas con DM tienen prohibidas las 3 P's (pan, pastas, y postres) 35
Mito: Únicamente los alimentos como son el pan, la tortilla, el arroz, la pasta y los cereales suben el nivel de glucosa en la sangre 36
Mito: La persona que tiene DM no puede comer los carbohidratos (CHOs) 37
Mito: Una persona con DM1 ó DM2 nunca debe comer el azúcar o los dulces 38
Mito: Una persona con DM puede comer la miel de abeja porque es un alimento natural 39
Mito: Todas las verduras son libres en el plan de alimentación de la persona con DM 40
Mito: Está prohibido consumir alcohol y bebidas alcohólicas cuando una persona tiene DM 41
Mito: El aceite vegetal engorda menos que la grasa animal 42
Mito: Los productos naturales pueden reemplazar los medicamentos en el tratamiento de la DM 43
Mito: El cuerpo humano puede digerir solamente un tipo de alimento a la vez 44
Mito: Los alimentos elaborados son menos nutritivos que los alimentos crudos 45
Mito: Los conservadores contenidos en los productos alimenticios comercializados perjudican la salud humana 46
Mito: La sacarina produce cáncer 47
Mito: Los endulzantes o edulcorantes artificiales producen cáncer 48
Mito: Mitos acerca del aspartame (Canderel, NutraSweet, Sugless, Equal) 49
Mito: Los sustitutos de azúcar no sirven para hornear 50
Mito: Hay muchos trabajos que la persona con DM no es capaz de realizar 51
Mito: La persona con DM no debe conducir coche, barco, avión, helicóptero, bicicleta 52
Mito: Los niños con DM no pueden viajar en avión 53
Mito: Las personas con DM, sean niños, adolescentes o adultos, deben limitar su actividad física y no pueden practicar los deportes o el ejercicio físico 54
Mito: Una persona con DM requiere de riguroso ejercicio físico 55
Mito: Las personas con DM (niños, adolescentes y adultos) deben evitar las fiestas 56
Mito: La DM impide a las mujeres tener hijos y ellas no deben de embarazarse 57
Mito: La DM causa la amputación de los pies 58
Mito: Da el mismo resultado medir la glucosa en la sangre que en la orina 59

Mitos de la DM...y la educación diabetológica

La persona con DM necesita de asesoría oportuna y conocimiento confiable sobre la condición; requiere de información que tenga fundamento científico comprobado.  Así, podrá usar la información y la educación diabetológicas para prevenir las complicaciones y para facilitar la relación con el médico y los otros miembros del equipo de la salud.

Por ejemplo, le conviene a la persona con DM saber los valores normales de azúcar en sangre (glucemia) y sus propios valores para poder juzgar la calidad de su tratamiento médico y profesional y de su autotratamiento de la condición.  La persona informada y educada diabetológicamente puede asegurarse, en comunicación con el médico y el Educador en Diabetes Certificado, de la normalidad de su presión arterial, de los niveles de grasas en su sangre y de la presencia (o no) de las complicaciones tardías de la DM.

Las mejores herramientas contra las complicaciones desagradables de la DM son la educación diabetológica y el conocimiento actualizado del tratamiento y autotratamiento de la condición.  La mayoría de las actividades y las conductas que pueden entrañar una situación de riesgo para una persona con DM se trata de descuidos, de excesos o de una falta de educación diabetológica.

Al inicio, comprender la DM y practicar su tratamiento constituyen un reto.  Pero, la DM, como toda condición crónica, puede ser entendida y aceptada; la educación diabetológica facilita la comprensión de la DM no sólo por enseñar la alimentación correcta, la técnica moderna de calcular y aplicar la insulina y la necesidad y función de las actividades físicas en la vida de una persona con DM, sino también por aclarar dudas y puntos confusos, especialmente los que, siendo aceptados erróneamente, podrían tener consecuencias dañinas, destructivas o fatales.

En el caso de la DM, existen una gran cantidad de mitos y chismes incompletos o equivocados y además un gran desconocimiento sobre la DM.  Estos mitos errados, que aquí se comentan profesional, honesta y ampliamente, tienen aceptación incluso entre las mismas personas que padecen la DM.  Cuando es errónea, la información contenida en estos 59 mitos representa un peligro porque podría ser motivo de los descuidos y excesos que empeoran, a largo y a corto plazo, la condición de DM.

Los mitos comentados podrían ser interpretados como formas de explicar hechos o situaciones difíciles de entender o de aceptar.  En la mayoría de los casos sin embargo, estas explicaciones mitológicas no se sustentan en la realidad y pueden contribuir a la creación de conceptos y motivaciones erradas.  Incluso pueden ocasionar serios errores en el tratamiento y autotratamiento de la condición.

En el diccionario, un mito se define como “un conjunto de creencias e imágenes idealizadas sobre personajes o fenómenos.”  Los mitos se presentan en distintas áreas de la vida humana, y abundan en cuanto a la DM.  Reconocer su existencia mitológica es el primer paso en el proceso educativo que sirve para reemplazarlos con las bases actualizadas y correctas.  Es vital que la persona afectada por la DM esté plenamente informada sobre las afirmaciones reales y las que no tienen sustento; muchas veces su salud y su vida dependen de la calidad de su conocimiento.

Para evitar errores peligrosos, pequeños y grandes, en el tratamiento y autotratamiento de la DM, es útil reflexionar sobre el tema de los mitos de la DM.  Buena parte de la “mitología” que persiste en torno a la DM es producto de la falta de información correcta o del desconocimiento.  Cada día hay avances en la comprensión de la DM y de sus efectos sobre el cuerpo humano.  También y como resultado, la utilidad y la veracidad de los mitos se alteran.

En esta página se encuentran los 59 mitos más comunes al hablar de la DM.
 

Mitos acerca de la diabetes mellitus (DM)

 
 
Mito:    Es posible tener sólo un "poco de azúcar" o una DM "leve" o "al margen"

A las personas que tienen una intolerancia a la glucosa en ayunas (es decir, niveles de glucosa sanguínea en ayunas entre 100 y 125 mg/dL), casi siempre les dicen que están "al margen" de la DM o que tienen un "poco de azúcar."   Se lo dicen porque estos niveles no llegan a cumplir con el diagnóstico de la DM (igual o mayor a 126 mg/dL en ayunas).  Mejorando sus hábitos de alimentación y ejercicio y bajando 5-10% de su peso corporal si tienen sobrepeso, estas personas probablemente pueden prevenir el desarrollo de la DM.  Por eso, al ser diagnosticado con la intolerancia a la glucosa en ayunas, es vital consultar inmediatamente con el médico, el Educador en Diabetes Certificado y la nutrióloga para empezar a hacer los cambios indicados.

La intolerancia a la glucosa post comida o postprandial se define como un valor de glucosa sanguínea igual o mayor a 140 mg/dL pero menor a 200 mg/dL, dos horas después de una carga oral de glucosa (utilizando una prueba que se llama la "prueba de tolerancia oral a la glucosa").

La intolerancia a la glucosa en ayunas tanto como la intolerancia a la glucosa post comida o postprandial no son entidades clínicas, sino condiciones de riesgo para el desarrollo futuro de la DM y de la enfermedad cardiovascular.  Por eso, a veces se les dice "pre-diabetes."

Los criterios para el diagnóstico de la DM son muy claros; también hay criterios claros para el diagnóstico de la intolerancia a la glucosa post comida o postprandial y de la intolerancia a la glucosa en ayunas.  Todos los criterios completos están presentados en Criterios para el diagnóstico de la DM.
 
Mito:   La DM "ligera" no requiere de las inyecciones de insulina para el óptimo control de la DM

No existen una DM ligera y otra severa.  La DM es una condición incurable y seria.  Hay tres tipos principales de la DM: la DM1 (falta absoluta de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla), la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de insulina pero hay una falta relativa de insulina o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente) y la DMG o gestacional (que se desarrolla en sólo 2-14% de las mujeres durante el embarazo).  Cualquier forma de DM es seria y debe de tomarse seriamente.  Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no son tratados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de serias complicaciones.  Es frecuente que después de 6-15 años con la DM2, la persona que tiene DM2 requiere del mismo tratamiento que una persona con la DM1.
 
Mito:   La DM2 no es tan seria como la DM1; la DM2 es una DM "buena" y la DM1 es una DM "mala"

No existe una DM buena y una mala.  Hay tres tipos principales de DM: la DM1 (falta absoluta de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla), la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de insulina pero hay una falta relativa de insulina o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente) y la DM gestacional (que se desarrolla en sólo 2-6% de las mujeres durante el embarazo).  Cualquier forma de DM es seria y debe de tomarse seriamente.  Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no son tratados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de serias complicaciones.  Es frecuente que después de 6-15 años, la persona con la DM2 requiere del mismo tratamiento que una persona con la DM1.
 
Mito:    La DM es una condición seria solamente si requiere de tratamiento con la insulina

Este mito es peligroso porque puede permitir que una persona con DM que no utiliza la insulina piense que su condición no es seria.  En realidad, las complicaciones tardías y serias de la DM (por ejemplo, la retinopatía, la ceguera, la nefropatía, la neuropatía, la gangrena, la amputación de 1 ó 2 pies) pueden presentarse si una persona con DM utiliza la insulina o si no la utiliza.  Las complicaciones se desarrollan debido principalmente a la presencia de la hiperglucemia crónica.  La hiperglucemia crónica puede estar presente con o sin el uso de la insulina.  La DM es una condición seria, independientemente de la necesidad del tratamiento con la insulina.
 
Mito:   La DM gestacional (DMG) es igual a la DM2

La DMG no es igual a la DM2.  La DMG suele desaparecer después del parto, mientras que la DM2 no desaparece una vez que se haya desarrollado.  No obstante, las mujeres que tienen DMG corren un mayor riesgo de desarrollar la DM2 posteriormente.  Aproximadamente el 50% de las mujeres que desarrollan la DMG también desarrollarán la DM2 en los 5 a 10 años siguientes al embarazo; el desarrollo futuro de la DM2 es más factible cuando la mujer tiene sobrepeso o es obesa.  Así, mantener un peso razonable constituye la manera preventiva más eficaz de evitar el desarrollo futuro de la DM2.

La DMG es la DM que se inicia o se detecta por primera vez durante el embarazo, independientemente de que requirera o no de insulina y de que persista o no después del parto.  Una de las consecuencias de la DMG no controlada es que las mujeres afectadas tienen bebés que pesan más de 4 - 4.5 kilogramos (macrosomia).  El riesgo de muerte fetal es el doble del de la población sin DMG.  La DMG es causado por una insuficiencia pancreática asociada al crecimiento de los tejidos del feto.

Una mujer que desarrolla la DMG durante un embarazo tiene la probabilidad de desarrollarla hasta en el 90% de los embarazos posteriores.  La DM gestacional se presenta en 2 a 14% de los embarazos; tan sólo en los últimos 10 años, la incidencia se ha aumentado en un 10%.  Entre 1991 y 2000, la DMG se aumentó en 35%.

Con frecuencia, la DMG se puede tratar con un plan de alimentación adecuado y el ejercicio físico.  Si este tratamiento no mantiene óptimos niveles de glucemia, la insulina se utiliza para asegurar la normalidad del embarazo y del bebé.  El tratamiento de la DMG con insulina habitualmente se suspende en el período postparto.  Los antidiabéticos orales están totalmente contradindicados en el tratamiento de la DMG.
 
Mito:   La DM es una de las más horribles condiciones crónicas

La DM es una condición crónica que representa un factor de riesgo para complicaciones serias (la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía, la micro- y macro-angiopatía [aterosclerosis], la gangrena).  A la misma vez, cuando la DM está controlada y tratada y autotratada correctamente, todos o casi todos esos problemas pueden evitarse.  Dr. Elliott Joslin, uno de los fundadores de los métodos que utilizamos en el tratamiento actual de la DM, comentó que la DM es "la mejor de las enfermedades crónicas" porque es "limpia, raras veces disfigura, no es contagiosa, frecuentemente no provoca dolor y generalmente es susceptible al tratamiento."
 
Mito:   La DM es una condición crónica que afecta sólo a los ricos

Hace muchos años, solamente la gente con mucho dinero podía costear una dieta rica en grasas, azúcares y productos refinados e importados.  Una dieta con alto contenido de grasas, azúcares y productos refinados contribuye importantemente al sobrepeso y a la obesidad, que en su turno contribuyen a la alta incidencia de la DM2.  Porque la pobreza económica raras veces conduce a la obesidad, hace muchos años era más frecuente el diagnóstico de la DM2 entre las personas que tenían mayores recursos económicos con los cuales costear los alimentos que costaban caros.

Hoy en día, el hecho de que la mayoría de las personas viven en zonas urbanas quiere decir que fácil tienen acceso al tipo de dieta que antes era reservada para la gente con altos niveles de recursos económicos.  Actualmente este mito ha dejado de tener validez y es falso, ya que no refleja la realidad de la incidencia de la DM2, que aftecta a los con mucho dinero y a los con poco dinero.
 
Mito:   Un "susto," "impresión" o "coraje" causa la DM

Cualquier "susto" o "coraje" es estresante psicológica y físiológicamente y representa un estrés para organismo.

Cuando el ser humano está ante una situación que dé estrés, es normal que suba el nivel de glucosa sanguínea, aun si no tiene DM.  Es así porque la adrenalina (también llamada epinefrina) producida como respuesta normal al estrés asegura que el organismo esté alerta y tenga la energía (glucosa) que le hace relativamente capaz de defenderse frente a un peligro conocido o desconocido.

La adrenalina compite directamente con la insulina; es decir, la adrenalina reduce la actividad de la insulina, que bajo circunstancias normales no estresantes modula o regula los niveles de glucosa sanguínea.  Porque la eficacidad de la insulina está temporalmente reducida por la presencia de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, cortisol, hormona de crecimiento), la glucosa sanguínea sube.  Esta reducción de eficacidad de la insulina es temporal, breve y en las personas que no tienen DM, no significa una descompensación fisiológica.

Sin embargo, para las personas que padecen la DM2 y aún no lo saben, esta elevación de la glucemia se incrementa aun más que lo típico.  La hiperglucemia o elevación de la glucemia también puede durar más que en la persona sin DM, lo que llegará a provocar síntomas de la DM.  Por los síntomas es que algunas veces se descubre la DM2 después de un "susto."   Es decir, el susto condujo a que los niveles de glucosa sanguínea subieran y debidos a los mismos se pudo hacer el diagnóstico.  Pero no es el susto en sí lo que provoque la DM, sino que la condición de DM2 no detectada, de intolerancia a la glucosa en ayunas o de intolerancia a la glucosa postprandial (pre-diabetes), de la que no se tenía conocimiento antes del "susto," llega a manifestarse claramente debido a los cambios hormonales que conlleva un fuerte susto o choque.

Un síntoma de elevados niveles de azúcar en la sangre es el malestar, la irritabilidad, el coraje.  En esta situación, el coraje no es CAUSA de la hiperglucemia, sino que es el RESULTADO de la hiperglucemia.
 
Mito:   El consumo desmedido de dulces y azúcar es lo que provoca o causa la DM

Esta creencia es errónea.  Muchas personas creen que la DM es provocada por la ingesta de dulces y golosinas en abundancia.  Pero la DM no es un castigo para golosos o amantes del sabor dulce.  El azúcar no proporciona los nutrientes necesarios para la buena función del cuerpo, pero en sí no causa la DM.  El consumo del azúcar (y otros CHOs y proteínas) hace que el cuerpo produzca una hormona pancreática, que es la insulina.  La insulina permite que el cuerpo mantenga un nivel normal de azúcar en la sangre.  La DM se debe a la falta de insulina (DM1) o al rechazo a la insulina por parte de las células del organismo (DM2), y no se debe a un exceso de azúcar en la dieta.  Hay personas que han aceptado este mito falso y que no logran comprender cómo pueden tener la DM si nunca comieron dulces.

La DM1 es una condición que aparece por razones no completamente conocidas y mayormente de forma independiente de la alimentación de la persona, mientras que la DM2 se relaciona con factores genéticos (un historial de DM en la familia) y ambientales (la presencia de sobrepeso u obesidad y de los hábitos de una vida sedentaria [falta de actividad física suficiente]).  El consumo de muchas calorías y la falta de suficiente actividad física pueden favorecer el sobrepeso.  Así, el consumo de azúcar puede influir en la DM2 en la medida en que contribuye al sobrepeso, pero en sí el consumo de azúcar no es causa directa de la DM.

Este mito erróneo puede crear falsas culpas y arrepentimientos innecesarios.  Además, esta creencia errónea crea el peligro de que la persona piense que solamente reemplazando el consumo de azúcar por edulcorante artificial no calórico y evitando los postres y golosinas, el trastorno glucémico (la DM) se corrigirá y no será necesario consultar al equipo de salud (endocrinólgo, Educador en Diabetes Certificado, nutricionista) ni seguir un plan de alimentación adecuado.  En la actualidad, se sabe que no son los azúcares ni los CHOs en especial los que deban de suprimirse.  Los elementos centrales del autocuidado alimenticio prudente de la DM son la regularidad calórica de los alimentos y el aporte de las calorías necesarias para permitir un peso saludable.

El sobrepeso, una insuficiencia de actividad física y un historial de DM en la familia incrementan los riesgos de padecer la DM2.  Una dieta saludable, la actividad física frecuente y el control del peso ayudan a prevenir la DM2.
 
Mito:   La DM es una condición hereditaria

La DM no se hereda; lo que puede heredarse es la predisposición a desarrollarla.  La DM sí tiende a presentarse en la misma familia, aunque no necesariamente en la misma generación.  Es decir, un abuelo puede padecer la DM y después su nieta la desarrolla.  Es más común heredar la predisposición a la DM2 que la predisposición a la DM1.  Los padres a veces se sienten culpables al pensar que transmitieron la condición a sus hijos, pero no es así, porque la DM1 no se hereda tan directamente.  En el caso de la DM1, aun entre los gemelos idénticos, la concordancia sólo llega a 50%, queriendo decir que aun en dos personas con los mismos factores genéticos, la DM1 no necesariamente se desarrolla en ambas.  La predisposición comúnmente no se hereda en forma directa en el caso del DM1 (madre o padre al hijo o hija).

Cualquier persona puede presentarse con la DM1, en cualquier etapa de la vida.  Sin embargo, la DM1 típicamente se presenta antes de los 30 años de edad.  La DM2 típicamente se desarrolla después de los 30 años de edad y típicamente se presenta en las personas con sobrepeso u obesidad.
 
Mito:   La DM se hereda por la línea materna

Esta creencia no es correcta.  Un niño nacido de una madre que tiene la DM1 tiene una probabilidad de 2% de desarrollar la DM.  Cuando el padre tiene la DM1, el mismo niño tiene una probabilidad de 6% de desarrollar la DM.

La probabilidad de que el niño desarrolle la DM si la madre y/o el padre tiene la DM2 no se sabe con precisión, ya que dependerá del origen étnico, la edad y la ausencia o presencia de sobrepeso u obesidad.   Un niño cuya mamá o papá padece la DM2, tiene un riesgo teórico de 33% de desarrollar la DM.
 
Mito:   La DM es contagiosa

La DM no es contagiosa; no es una condición contagiosa como la gripa.  La DM es un trastorno endócrino causado básicamente por una deficiencia en la cantidad de insulina producida por las células beta del páncreas.  Todavía no se conoce cuál es la causa o las causas específicas de la DM.  Se cree que la DM1 y DM2 se deben a causas diferentes.  Está probado que existe una predisposición genética, especialmente en la DM2.  Ciertos factores ambientales (la obesidad, un estilo de vida sedentaria) también toman un rol en el desarrollo de la DM2.

En algunas familias, varios miembros de la familia tienen la DM.  Pero no la contagiaron.  Simplemente se trata de una afección endócrina, con un componente hereditario importante, que explica el hecho de que padres, primos y abuelos hayan padecido o padezcan la condición.  Por lo tanto, cualquier intento de discriminar o evitar el contacto con las personas con DM por temor al contagio carece de sustento racional.
 
Mito:   Existe una epidemia mundial de la DM

La verdad.  La incidencia de la DM está aumentando tan rápidamente que la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglos en inglés) la ha identificado como una condición epidémica.  Según la WHO, la DM2 en adultos aumentará en más del 100% en los próximos 25 años.  La incidencia de DM1 también está en aumento.  Actualmente, en todo el mundo, hay aproximadamente 179 millones de personas con DM; se prevé que habrá más de 330 millones personas con la DM para el año 2025.

Finlandia tiene altísimos índices de la DM: 42.9 casos por cada 100 mil habitantes.  Los Estados Unidos, México y Europa tienen entre 6-20 casos por cada 100 mil habitantes; Argentina tiene aproximadamente 12 casos por cada 100 mil habitantes y Chile tiene apenas 5 casos por cada 100 mil habitantes.  No obstante, se prevé un aumento de aproximadamente 100% para el año 2025.  Entre 1991 y 2000, la incidencia de la diabetes gestacional (DMG) subió 35%; en los últimos 10 años, la incidencia de la DMG subió en un 10%.

Mundialmente, el número de todos los casos de la DM se ha triplicado desde 1985.
 
Mito:   El hecho de ser obeso es lo que "causa" la DM2

Este mito tal vez existe porque muchas personas con DM2 muestran sobrepeso u obesidad cuando reciben el diagnóstico de la DM2.  El sobrepeso contribuye a la resistencia a la insulina y la resistencia a la insulina está fuertemente relacionada con la DM2.  La obesidad no causa la DM2 directamente, pero sí contribuye a la resistencia a la insulina y así indirectamente a la DM2.
 
Mito:   La DM es curable

La DM es una condición controlable pero no curable.  Los intentos de curarla por medio de transplante de páncreas o de células beta (las células pancreáticas productoras de insulina) sólo han permitido obtener resultados exitosos en algunas personas con la DM1 previamente seleccionadas.  Aún no se sabe por cuánto tiempo duran los resultados exitosos.
 
Mito:   Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que curan la DM

La DM no tiene cura; sin embargo, es controlable si se sigue un estilo sano de vida, con actividad o ejercicio físico, un plan de alimentación diseñado para al control de la DM y los medicamentos necesarios (insulina y/o antidiabéticos orales).  Este estilo de vida permite un buen control de la glucosa sanguínea y la prevención o demora del desarrollo de las compliaciones tardías de la enfermedad.

La sávila, el xoconoxtle y los tés no curan la DM.  Es un tratamiento integral que puede disminuir significativamente las complicaciones de la DM.  Las dietas de las personas con DM deben de ser personalizadas.  El nutriólogo puede diseñar un plan de alimentación idóneo para la persona con DM.
 
Mito:   El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa curan la DM

El propósito de la medicina holística u holista (palabra que proviene del griego holos que significa "todo" o "entero") es encargarse del estudio “integral” de la condición del paciente y para ello se contemplan tres ámbitos o contextos: el biológico, el psicológico y el social.  En el caso de las personas que padecen la DM, por ejemplo, se les puede sugerir algunas técnicas de relajación y del manejo del estrés, logrando con ello una mejora en el sentimiento de bienestar.  Esto no cura la DM.

Algunas terapias complementarias (por ejemplo, el yoga, los masajes corporales, la meditación) tienen un rol positivo en el manejo de la DM; no son sustitutos del tratamiento convencional.
 
Mito:   La insulina cura la DM

Actualmente no hay cura para la DM.  La insulina por sí sola no cura la DM.  La insulina facilita el control de los niveles de glucosa en la sangre, pero esto no cura la condición.  La insulina es una hormona que ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre en los rangos óptimos (cercano a 70 - 100 mg/dL).  En la DM1, la insulina inyectada se utiliza como tratamiento de reemplazo porque el páncreas ya no produce la insulina que el cuerpo necesita.  En la DM2, se emplean el plan de alimentación, la actividad física y el ejercicio físico, los medicamentos (antidiabéticos orales), la educación diabetológica y en ocasiones la insulina para un óptimo control de la DM.
 
Mito:   Si la persona con DM2 baja de peso, se le cura la DM

Normalmente una reducción de peso permite un control más fácil de la DM2.  La mejora del control lograda se debe a una reducción consecuente de la resistencia a la insulina.  La resistencia a la insulina está presente en la DM2, tanto en la gente delgada como en la gente obesa.  Es probable que los cambios en la dieta y la adición del ejercicio físico, que juntos permiten la reducción de peso, también contribuirán a la mejora del control de la DM2.  Hasta la fecha, la DM2 no son curables, aun con una reducción de peso corporal.
 
Mito:   El nopal cura la DM y controla la glucosa sanguínea

Una taza de nopal cocido contiene 3 gramos de fibra, la cual no se absorbe en forma de CHO (la misma taza de nopal crudo tiene 4.9 gramos de CHO).  La fibra del nopal puede tener cierto efecto en no subir el azúcar, pero este efecto no es el mismo que bajar la glucosa sanguínea.  El efecto del nopal no es suficiente para un óptimo control de la glucosa sanguínea.  Tampoco se recomienda que sea la única opción para el control glucémico.  El manejo efectivo de la DM es integral y depende de la incorporación de elementos como una alimentación variada, balanceada y sana, actividades físicas, medicamentos (insulina y/o antidiabéticos orales) y educación diabetológica.  El nopal no cura la DM.
 
Mito:   Si los niños desarrollan la DM1, tarde o temprano la superarán

No.  Cuando los niños adquieren la DM, se trata, por lo general, del DM1, el tipo de DM que requiere de la insulinoterapia desde el momento del diagnóstico.  La DM1 es ocasionada por la destrucción autoinmune de las células beta en el páncreas, que son las células que producen la insulina.  En la actualidad, las células beta no pueden ser regeneradas ni trasplantadas con garantías de éxito.  Mientras que no se encuentre una cura para la condición, la DM1 en la niñez continuará en la adultez.

Hoy en día, el número de casos de DM2 entre los jóvenes (10-19 años de edad) se está aumentando.  La DM2 en niños se relaciona con el sobrepeso o la obesidad, una historia familiar de la DM2, la ascendencia mexicana (y otras), la resistencia a la insulina y frecuentemente con la presencia de áreas brillosas de la piel de color oscuro (acanthosis nigricans).  Esta variedad de DM2 también continuará en la adultez de esos niños.
 
Mito:   Las píldoras (los antidiabéticos orales) para la DM2 son insulina oral

Las píldoras para la DM2 (los medicamentos antidiabéticos orales) no son insulina oral.  Los antidiabéticos orales tienen efectos sobre la habilidad del organismo para hacer mejor uso de la insulina ya producida en el páncreas o para estimular mayor producción pancreática de la insulina.  Existen varios tipos o clases de antidiabéticos orales y trabajan de diferentes maneras.  Su tiempo de acción y duración de acción también son diferentes.  El médico explicará el horario en que deben tomarse y la frecuencia de la dosis.

Es difícil que funcione una insulina verdaderamente oral porque la insulina es una hormona.  Todas las hormonas son formadas de la proteína (como el bistek, sin la grasa).  La proteína (sea bistek o insulina) se degrada en el estómago y por eso una insulina oral no llegaría a circular en forma eficaz dentro de la corriente sanguínea, para poder surtir las necesidades insulínicas de los diferentes tejidos del cuerpo.

No obstante, los investigadores científicos creen que hay maneras de tomar la insulina por la boca sin que entre en el estómago.  De hecho, ya se están realizando pruebas de una insulina oral (Oralin) que se dosifica en forma de un spray, que permite que la insulina se absorba rápidamente por  la mucosa bucal, sin pasar a los pulmones ni al estómago.  Es probable que el Oralin llegue al mercado primero en la India, China y Australia para el uso de las personas con DM1 y DM2.  Sólo en esos tres países, hay más de 70 millones de personas con la DM.
 
Mito:   Niveles altos de glucosa sanguínea indican un caso severo de DM

Altos niveles de glucosa sanguínea pueden ser causados por una enfermedad, un cambio de medicamentos, el ciclo de menstruación, una fuerte alergia, el uso de insulina caducada, el estrés laboral o escolar...y muchas otras cosas.  La única manera de manejar la glucosa sanguínea es con el uso del glucómetro, checando el nivel de azúcar diariamente en repetidas ocasiones.  Es útil anotar los resultados, relacionándolos con el horario de la última ingesta de comida, con el contenido de lo comido y con la cantidad de insulina u otros medicamentos tomada.  Compartiendo esta información con el médico o el Educador en Diabetes Certificado, el equipo de la saludo podrá evaluar la utilidad de cambios en los medicamentos o en su dosis.
 
Mito:   La necesidad de utilizar la insulina para controlar la DM2 es indicación de tener un caso 
  severo

Cuando una persona tiene un dolor de cabeza suficientemente severo como para limitar su capacidad de trabajar, es frecuente que se tome una ó dos aspirinas, porque es el tratamiento indicado.  Las personas con DM también tienen la opción de hacer lo indicado para controlar los niveles de glucosa sanguínea y así prevenir las complicaciones tardías de la condición (la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía y otros).  En la DM2, a veces el óptimo control requiere de la insulina, a veces de las pastillas antidiabéticas y a veces de la insulina en combinación con las pastillas antidiabéticas.  A veces, la adición de la insulina sola o en combinación permite un control más adecuado de la glucemia.  Las personas con DM pueden consultar al médico acerca de la útilidad de tener acceso a la insulina para cuando sus niveles de glucosa sanguínea están permanente o temporalmente elevados (durante una enfermedad, cirugía o embarazo, por ejemplo).  En esos casos, la insulina es el único agente que permitirá el óptimo control de la glucemia.
 
Mito:   La persona con DM2 que empieza a utilizar la insulina está en la "fase final" de la condición

No existe en toda la vida del cuerpo humano ni un minuto cuando no haya la necesidad de la insulina.  El cuerpo sin DM produce la insulina constantemente, según las necesidades variables del cuerpo.  En el cuerpo con DM, existe el mismo requerimiento de insulina, pero a la vez existe una falta absoluta o relativa de la misma.  Por lo tanto, la persona con DM tiene que inyectarla o estimular su producción con los antidiabéticos orales (si la producción pancreática todavía es capaz de ser estimulada).

Después de 6-15 años de uso de los antidiabéticos orales, su utilidad se disminuye y finalmente no sirven porque el páncreas deja de responder adecuadamente a sus estímulos.  La producción pancreática de insulina, aun con el estímulo proporcionado por los antidiabéticos orales, no es suficiente.  El cuerpo sigue necesitando de la insulina.  Lógicamente, la inyección de la insulina es la única manera de asegurar la presencia de la insulina necesaria.

Así, la presencia de la insulina es crítica en todas las fases de la vida y de la condición de DM; el uso de la insulina no indica la "fase final" ni de la vida ni de la DM.  Se podría decir que la necesidad de la insulina inyectada señala la "fase final" de la respuesta eficaz del páncreas a los antidiabéticos orales.  La realidad es que, a comparación con las fases anteriores, el único cambio es en la manera de entregar la insulina al cuerpo para sus necesidades metabólicas.
 
Mito:   Un aumento en la dosis de insulina recetada por el médico indica que la DM se ha empeorado

Asociar los aumentos de la dosis de insulina con el “agravamiento” de la DM resulta ser un mito sin base lógica.  A lo largo de la vida, las necesidades metabólicas de un individuo van cambiando.  Los requerimientos de insulina también van modificandose.  El objetivo central del tratamiento de la DM es mantener un óptimo control glucémico.  Para lograr ese objetivo, el médico irá modificando las dosis o el tipo de insulina o insulinas, en función de los requerimientos transitorios o definitivos que pueda tener cada individuo.  Negarse a aceptar incrementos (o decrementos) de dosis puede resultar negligente y peligrosa.
 
Mito:   El sentirse bien y sin síntomas quiere decir que no hay por qué preocuparse
  por el nivel de glucosa en la sangre

Pensar así es una tendencia natural, aunque resulta equivocado y peligroso ligar los sentimientos al nivel de glucosa sanguínea.  La DM2 no se puede evaluar ni controlar basado en cómo uno se sienta, sobre todo porque es una condición que en las etapas tempranas no trae dolores ni molestias ni otros síntomas fuertes.  Un porcentaje alto de personas con la DM2 han padecido la condición 6-10 años antes de que se haga el diagnóstico y en esos años no tuvieron síntomas.  La presencia crónica de altas concentraciones sanguíneas de glucosa antes y después del diagnóstico sí causa daño.  Las molestias y complicaciones desagradables de la DM llegan hasta que el daño sea verdaderamente serio; una gran parte del daño serio es irreversible.  Vigilar la glucosa en la sangre periódicamente con el medidor de glucosa sanguínea y tratar la condición día al día son las únicas maneras de prevenir las complicaciones.

Los niveles elevados de la glucosa sanguínea pueden provocar daños que no se hacen perceptibles hasta que se transformen en complicaciones tardías de la DM.  Así, la ausencia de síntomas no indica necesariamente un óptimo estado de salud.  Es fundamental verificar y controlar los niveles de glucemia, según las indicaciones proporcionadas por el médico y el Educador en Diabetes Certificado.

En la DM1, existe una falta absoluta de insulina pancreática, la cual provoca serios síntomas que son típicos de la DM1 (polifagia [comer mucho y/o frecuentemente], polidipsia [tomar líquido en grandes cantidades y/o frecuentemente], poliuria [orinar mucho y/o frecuentemente], pérdida de peso a pesar de estar comiendo normalmente, visión borrosa ó cualquier otro síntoma provocado por altos niveles de glucosa sanguínea).  Estos síntomas, por ser dramáticos e imposibles de no notar, impulsan a la persona o a su familia a consultar con el médico.  Normalmente, el tratamiento insulínico se inicia casi inmediatamente, permitiendo a la persona con DM1 recibir tratamiento insulínico oportuno.

Después del diagnóstico, el niño comienza el proceso de aprendizaje del autocontrol de la DM.  El autocontrol llegará a ser internalizado por el niño como una más de las funciones cotidianas.  Con la ayuda de sus padres, el médico y el Eudcador en Diabetes Certificado, el niño aprenderá el automanejo de la DM y lo comprenderá como una responsabilidad bajo su propio control.  Mientras que no sea así, los padres se encargarán de la vigilancia y la enseñanza.
 
Mito:   En ayunas, un valor normal de glucosa en sangre es de 200 mg/dL

No.  Este nivel es más del DOBLE del valor que tendrá una persona sin DM.  Los valores normales de la glucosa sanguínea en ayunas se consideran entre 70 - 100 mg/dL.  Estos son los niveles de una persona sin DM y sin intolerancia a la glucosa en ayunas.  Un valor de 200 mg/dL (o más) indica un nivel peligroso de hiperglucemia; valores crónicos de más de 155 mg/dL favorecen el desarrollo de las complicaciones tardías de la DM.
 
Mito:   Las personas con DM que utilizan la insulina se hacen adictas a ella

La insulina no es un narcótico y no es adictiva.  La insulina es una hormona natural, producida constantemente por el páncreas del cuerpo humano sin DM.  Así, es una hormona esencial y básica para la vida.  Antes del descubrimiento del proceso de producir la insulina en el laboratorio, las personas con la DM1 solían morir rápidamente (en menos de 52 semanas) después del diagnóstico de la condición.

Hay sustancias que son adictivas.  Ninguna de estas sustancias (nicotina, alcohol, cocaína, por ejemplo) es hormona y ninguna está producida naturalmente en el cuerpo humano.  El mito de la adicción tal vez se explica por el hecho de que actualmente no hay cura para la DM.  Como consecuencia, las personas con DM1 (y muchas personas con DM2) no pueden dejar de utilizar el más natural y  seguro tratamiento para la condición, que sigue siendo la insulina.  No poder dejar de utilizar la insulina no es por adicción, sino por el rol esencial de la insulina en la salud y en la continuación de la vida; sin la insulina, el cuerpo humano simplemente no puede funcionar correctamente.
 
Mito:   El uso de la insulina causa la ceguera

Este mito es común y falso.  Tendría su origen en que cuando se inicia (desafortunadamente como elección de último recurso) el tratamiento insulínico en las personas que presentan retinopatía irreversible y progresiva en sus ojos, la insulina no detendrá el desarrollo ya iniciada de la ceguera.  La retinopatía es debida a la hiperglucemia crónica que resulta de la ausencia de suficiente insulina en la circulación.

Cuando la ceguera empieza antes del uso de la insulina, ésta no remediará la retiniopatía proliferativa que resulta en la ceguera.  Siendo demasiado avanzada la progesión del daño a los ojos, la insulina no previene la continuación del daño ya establecido en los ojos.  En el caso de las personas con DM, la ceguera no se presenta de un día para otro.  Y no se desarrolla como consecuencia del uso de la insulina, sino de su ausencia en cantidades correctas.  Lo que favorece la ceguera es un control inadecuado de la DM, con hiperglucemia crónica provocada por niveles insuficientes de la insulina.  En cambio, la insulina es la hormona que permite un óptimo control de la DM, el cual normalmente puede prevenir la ceguera.

De hecho, desde 1921-1922 cuando la insulina fue producida comercialmente por la primera vez, la insulina ha hecho posible que mucha gente haya evitado la ceguera.  Cada año los laboratorios Eli Lilly ofrecen premios y reconocimientos a las personas que han utilizado la insulina a través de 50 años para evitar las complicaciones.  Ninguna de estas personas es ciega.  El uso diario de la insulina permite que la persona con DM evite los daños serios (causados por la hiperglucemia crónica) a los pequeños vasos sanguíneos en los ojos y en otros tejidos del cuerpo (riñón, pie).

Sin embargo, la ceguera sigue siendo una complicación tardía de la DM inadecuadamente tratada, lo cual quiere decir que sin la presencia de la insulina adecuada, los niveles de glucosa sanguínea suben y, si las subidas son crónicas, inevitablemente dañan los tejidos delicados de los ojos.  El exceso crónico de glucosa circulando por los vasos sanguíneos de los ojos es lo que provoca la complicación conocida como retinopatía proliferativa, que con el tiempo puede causar ceguera.

La retinopatía diabética no proliferativa o pre-proliferativa, cuando ya está establecida, es susceptible de empeorar temporalmente si la optimización del control de la glucemia se implementa de una forma rápida y abrupta.  Por eso, cuando la persona con DM ya tiene retinopatía, los ajustes del tratamiento insulínico suelen hacerse de una manera paulatina y, en los mejores casos, temprana.
 
Mito:   Todas las insulinas del mismo tipo, incluso las de diferentes marcas, son iguales

Tanto los laboratorios Eli Lilly como los Novo Nordisk producen las siguientes insulinas:  Regular (R), NPH (N), y Mix 70/30 (pre-mezcla de 70% Regular y 30% NPH).  Sin embargo, los dos laboratorios publican diferentes estimados del inicio, pico y duración de acción de su versión de estas insulinas.

De  Eli Lilly
 
Insulina   Inicio de acción  Acción pico  Máxima duración de acción
Humulin®  Regular  .5 - 1 hora 2 - 3 horas  4 - 6 horas
Humulin®  NPH  2 - 4 horas 4 - 10 horas 14 - 18 horas
Humulin®  70/30  .5 - 1 hora 2 - 12 horas 18 - 24 horas
Humalog® Lispro < ó = .25 hora .5 - 1.5 horas < ó = 5 horas

                                                      < ó =     significa "menos de ó igual a"
De  Novo Nordisk
 
Insulina  Inicio de acción  Acción pico  Máxima duración de acción
Novolin® R .5 hora 2.5 - 5 horas 8
Novolin® NPH  1.5 horas 4 - 12 horas 24 horas
Novolin® 70/30 .5 hora 2 - 12 horas 24 horas
Novolog® Aspart 10-20 minutos 1 - 3 horas 3 - 5 horas

                                                      < ó =     significa "menos de ó igual a"
 
Mito:   Al inyectarse la insulina o tomar pastillas antidiabéticas, una persona con DM puede comer lo que quiera

Este concepto es equivocado, aunque común.  Las pastillas antidiabéticas y la insulina son más eficaces cuando no tienen que reducir niveles exageradamente altos de glucosa sanguínea.  Al comer lo que quiera, en la cantidad que quiera, la persona con DM está exponiéndose a elevados niveles de glucosa sanguínea difíciles de controlar.  Combinando los medicamentos antidiabéticos y/o la insulina con una dieta saludable, un programa de ejercicio o actividad física y la educación diabetológica, la persona con DM podrá lograr óptimos resultados tanto en el control de los niveles de glucosa sanguínea como en la prevención de las complicaciones tardías de la condición.

La regulación del peso corporal es casi imposible cuando una persona come "lo que quiera."  Cuando se comen más calorías que las que se utilicen en el ejercicio y la actividad física, el peso corporal sube porque las calorías extras que no se utilizan en el ejercicio o la actividad física se almacenan en el cuerpo en forma de grasas.

Aunque se puede ajustar la dosis de insulina para permitir un aumento de la cantidad de CHOs y proteínas que uno come, tales ajustes frecuentemente contribuyen al sobrepeso.  Para una persona con DM1, la dosis de insulina va relacionada con la edad, el peso, la actividad física y la cantidad de proteínas y HCOs contenidos en los alimentos que come.  Se toman en cuenta estas consideraciones para poder mantener el peso razonable para la edad de la persona.
 
Mito:   Una persona con DM no puede comer de todo

La alimentación sana y necesaria para una persona con DM es igual a la conveniente e indicada para una persona sin DM.  En todo caso, lo indicado es una alimentación balanceada que incluya alimentos de todos los grupos: proteínas, CHOs y grasas.  Una persona con DM puede comer una dieta balanceada compuesta de leguminosas, verduras, legumbres, productos de origen animal, frutas, cereales y tubérculos, frijoles, grasas, leche y azúcares.
 
Mito:   La persona con DM sólo debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light"

Erróneamente, muchas personas con DM creen que sólo deben comer los productos que han sido elaborados específicamente para los afectados por la condición (por ejemplo, golosinas sin azúcar, mermeladas sin azúcar, chocolate "diabético" o pan "dietético").  Los comestibles comercializados en versiones especiales para los con DM no ofrecen beneficios importantes.

Todos los alimentos que contienen CHOs (aun en cantidades reducidas) subirán los niveles de glucosa sanguínea.  Existen versiones dietéticas de productos que son bajos en grasa pero que contienen la misma (o mayor) cantidad de CHOs que los productos originales.  Por eso, hay que leer cuidadosamente las etiquetas de información nutrimental que acompañan los productos dietéticos.  Sabiendo el tamaño y valor calórico de la porción del producto y la distribución total de componentes (proteínas, CHOs, fibra y grasa) recomendada durante el día, la persona con DM puede evaluar la utilidad de estos productos dietéticos en su plan de alimentación.

Reduciendo el tamaño acostumbrado de la porción o alterando un poco los ingredientes, la persona con DM puede producir su propia comida "dietética," y así disfrutar la mayoría, si no todos, de sus platillos favoritos y preferidos.  Por lo regular, los productos "dietéticos" comercializados son más caros que los mismos productos en su presentación original y no dietética.

Las personas con DM pueden comer las mismas comidas que las personas sin DM disfrutan.  La dieta saludable recomendada para las personas con DM (con reducidas cantidades de sal, grasas y azúcares simples y con suficientes frutas, verduras, legumbres, proteínas, CHOs y fibra) es igual a la recomendada para las personas sin DM.
 
Mito:   Las personas con DM tienen prohibidas las 3 P's (pan, pastas, y postres)

En el año 1921 se logró producir la insulina en el laboratorio.  Hasta 1921, la dieta era la única herramienta con la que tratar de controlar la DM.  En los primeros años del Siglo XX, la dieta recetada para una persona con DM1 era sinónimo de privación alimentaria.  A las personas con DM les recomendaban dietas austeras: verduras hervidas tres veces, cambiando el agua cada vez...para quitar el contenido de CHOs.  El pan, la pasta y el postre no formaban parte de la dieta para una persona con DM.  Para evitar los CHOs, las personas con DM tenía prohibidas las tres P's: pan, pasta y postres.

Los alimentos permitidos contenían cantidades mínimas de frutas y verduras.  Esta dieta austera y limitada se utilizaba tanto para intentar mantener óptimos niveles de glucosa sanguínea como para prevenir o corregir la tendencia a la cetoacidosis que acompaña la hiperglucemia producida por los CHOs y la ausencia de insulina.

El avance de los conocimientos científicos aclaró la función de la dieta, que no solamente se modificó (ampliándose) sino que también, por la disponibilidad de la insulina, dejó de ser el único recurso disponible para intentar manejar los niveles de glucemia.  El plan alimentario moderno incluye una cantidad de CHOs, de proteínas y de grasas.  Junto con la insulina y/o los antidiabéticos orales, un plan de alimentación balanceado asegura el equilibrio metabólico y la salud de la persona con DM.

Las 3 P's se caracterizan por la presencia de proporciones elevadas de CHOs, que suben la glucemia; tienen un elevado valor calórico y un bajo aporte de fibra alimentaria.  No constituyen el alimento ideal, pero en cantidades equilibradas con el resto de los alimentos que integran los grupos básicos (CHOs, proteínas, grasas), la persona con DM puede consumir las supuestamente “prohibidas” 3 P's, según el contenido calórico de su plan de alimentación y según el grado de control glucémico existente y deseado.
 
Mito:   Únicamente los alimentos como son el pan, la tortilla, el arroz, la pasta
  y los cereales suben el nivel de glucosa en la sangre

Este mito es falso.  El pan, la tortilla, el arroz, la pasta y los cereales contienen CHOs.  Y el CHO sube el nivel de glucosa sanguínea.  Pero muchos otros alimentos también contienen CHOs: por ejemplo, lactosas, frutas, verduras, legumbres, pan dulce, frijoles, guisados, galletas, golosinas.  Debido a su contenido de CHOs, todos estos alimentos aumentarán el nivel de glucosa en la sangre.  Por eso, es importante saber cuáles alimentos contienen CHOs, saber la cantidad de CHOs que contiene cada porción de esos alimentos y saber cuántas porciones de CHOs están indicadas en el plan de alimentación para cada colación y para el desayuno, la comida y la cena.

Muchos alimentos contienen CHOs.  La etiqueta impresa en el recipiente en que se venden los productos comercializados normalmente indica el tamaño de la porción y la cantidad de CHOs por porción del producto.  El tamaño de la porción varía de producto en producto y de marca en marca.  Lo útil para una persona con DM es medir bien el tamaño y el número de porciones de CHOs y adherirse a los horarios previstos para sus alimentos y colaciones.  El uso de los valores de glucosa sanguínea indicados por el automonitoreo con el medidor de glucosa también contribuye a la optimización de los valores de glucosa sanguínea.  El automonitoreo de la glucosa sanguínea indicará la respuesta del cuerpo a la cantidad de CHOs ingeridos y al tratamiento utilizado (insulina y/o antidiabéticos orales).  Los valores del automonitoreo servirán como guías para el óptimo nivel del consumo de CHOs y para ajustes en el la dosis de insulina y/o antidiabéticos orales.

Sabiendo cómo medir las porciones y comiendo alimentos en porciones y contenido de CHOs similares, en el mismo horario cada día, es una técnica básica de mantener control de los niveles de glucosa sanguínea.
 
Mito:   La persona que tiene DM no puede comer los carbohidratos (CHOs)

No es cierto.  Igual que una persona sin DM, la persona con DM requiere de una dieta balanceada y sana.  Cuando el nutriólogo tenga conocimiento del tratamiento médico recetado, del nivel de actividad física, del estilo de vida y de los gustos y las preferencias alimenticios y culturales de la persona con DM, podrá diseñar un plan idóneo de alimentación.  El plan de alimentación incluirá alimentos que son CHOs, proteínas, grasas y fibra.  En esta forma, el nutriólogo ayuda a la persona con DM a balancear su medicamento (insulina y/o antidiabéticos orales) con la actividad física y la cantidad y tipos de comida que prefiere.  Esto le ayudará a la persona con DM a mantener los niveles de glucosa sanguínea en un rango de valores cercanos a lo normal, a sentirse sano y a evitar las complicaciones a largo plazo de la DM no controlada.
 
Mito:   Una persona con DM1 ó DM2 nunca debe comer el azúcar o los dulces

La DM no es una condición que requiera de una "dieta."  Una persona con DM puede comer cantidades necesarias de todo tipo de comida.  Casi todo lo que el ser humano come contribuye calorías a su dieta.  Para una persona con DM, la elección de alimentos es cuestión de asegurar sus requerimientos nutricionales sin ingerir cantidades de alimentos que provoquen altos niveles de glucosa sanguínea.  Las personas con DM pueden incluir en su plan de alimentación cantidades limitadas de azúcar y comidas dulces.  Idealmente, estos alimentos formarán parte de una alimentación planeada (el desayuno, la comida o la cena) y balanceada, sin causar picos altos de glucosa sanguínea.

De acuerdo con La Asociación Americana de Diabetes, los alimentos dulces pueden incluirse en una dieta saludable.  Sólo es necesario moderar su consumo (porque no contribuyen vitaminas, minerales, fibra y porque pueden contribuir al sobrepeso) y ajustar el consumo total de CHOs a las cantidades recomendadas.  Dicha ingesta tiene que tomarse en cuenta en el conteo de las calorías diarias recomendadas en el plan de alimentación.  El nutriólogo puede enseñar a la persona con DM cómo incorporar estos azúcares en su plan de alimentación.

El efecto del consumo de azúcar puede conocerse y evaluarse a través del uso del medidor de glucosa.  El óptimo control de la glucemia es la única manera comprobada de evitar las complicaciones tardías de la DM y por eso es una meta prioritaria en el tratamiento y autotratamiento de la DM.  El consumo de cantidades de azúcar puede empeorar la obesidad o el exceso de grasas en la sangre.
 
Mito:   Una persona con DM puede comer la miel de abeja porque es un alimento natural

A pesar de ser "natural," la miel de abeja contiene una cantidad de CHOs (en forma de dos azúcares simples: la glucosa y la fructosa).  Cada cucharada tiene aproximadamente 36-48 calorías, con 9-12 gramos de CHO.  Como cualquier alimento que contiene los CHOs, la miel de abeja subirá los niveles de glucosa sanguínea.  Una persona con DM que habitualmente come 60 gramos de CHO en su desayuno podría usar una ó dos cucharadas de la miel en su cereal, por ejemplo, siempre y cuando resta los 12-24 gramos de CHOs contenidos en la(s) cucharada(s) de miel de los 60 gramos totales de CHOs previstos para el desayuno.

Una desventaja de la miel de abeja, desde el punto de vista de la nutrición, es que no contiene tantas vitaminas y fibras ni tantos minerales como los contenidos en otras formas de CHO (el pan integral, por ejemplo).  Así, no conviene excluir de la dieta esos minerales, vitaminas y fibra soluble por incorporar el uso excesivo de la miel de abeja.
 
Mito:   Todas las verduras son libres en el plan de alimentación de una persona con DM

No es así, porque hay diferentes clases de verduras.  Algunas verduras crudas sí son libres (lechuga, pepino, rábano, espinaca, nopal cocido, chile largo, flor de calabaz, coliflor, calabacita).  Otras verduras tienen un mayor contenido de CHOs y por lo tanto no son totalmente "libres."  Este grupo lo forman las siguientes verduras y otras no encontradas en esta lista:

La nutrióloga puede diseñar un plan de alimentación que permita la incorporación de muchas verduras en la dieta.
 
Mito:   Está prohibido consumir alcohol y bebidas alcohólicas cuando una persona tiene DM

El alcohol no está prohibido para las personas que tienen DM.  Sólo se recomienda un consumo medido (una bebida al día para la mujer con DM y dos bebidas al día para el hombre con DM).  El alcohol aporta 7 calorías por gramo.  El alcohol no se convierte en CHO; más bien el cuerpo convierte el alcohol en grasa.

Una persona con DM siempre debe acompañar las bebidas alcohólicas con los alimentos (CHOs y proteína), porque el alcohol sin alimentos fácilmente puede provocar la hipoglucemia.  Una bebida alcohólica se define como cualquiera de las siguientes:

No se recomienda que una persona con DM omita alimentos a cambio de bebidas alcohólicas.
 
Mito:   El aceite vegetal engorda menos que la grasa animal

Todas las grasas y los aceites aportan la misma cantidad de calorías; cada gramo de grasa o aceite, sea animal o vegetal, aporta 9 calorías.  El aceite vegetal no aporta colesterol a la dieta, la grasa animal, sí.  La diferencia entre un aceite y una grasa es que el aceite no se convierte en sólido en temperaturas bajas mientras que la grasa sí.
 
Mito:   Los productos naturales pueden reemplazar los medicamentos en el tratamiento de la DM

Si una persona con DM decide emplear los productos "naturales," es importante siempre hacerlo conjuntamente con el tratamiento prescrito; tales productos no constituyen un reemplazo del tratamiento médico recetado.

Se habla de las denominadas terapias y productos "naturales" contra la DM.  Se cuentan anécdotas sobre los “maravillosos beneficios” que estos productos le brindan a un conocido o un familiar.  Desafortunadamente, no existe evidencia científica comprobable que avale el empleo de estos productos como un recurso terapéutico específico para la DM.

No se recomienda modificar la dieta que el médico y el nutriólogo han diseñado ni dejar de aplicar el tratamiento farmacológico (pastillas antidiabéticas y/o insulina) recetado por el médico.  La relación con el médico se funda en la confianza mutua: con él o ella, se puede comentar cualquier inquietud sobre otras modalidades terapéuticas.  El médico y el Educador en Diabetes Certificado están capacitados para ofrecer sugerencias válidas.
 
Mito:   El cuerpo humano puede digerir solamente un tipo de alimento a la vez

No existe ningún indicio científico de que el cuerpo requiera que se separen las proteínas y los CHOs en diferentes comidas porque es incapaz de digerirlos cuando se presentan juntos.  Este concepto de no combinar ciertos alimentos tiene su origen en los trabajos realizados por el Dr. William H Hay (1866-1940); se ha popularizado en varios libros publicados en los últimos 7 años.  El cuerpo humano posee un estómago y un intestino de longitud media; están diseñados para los omnívoros.  El cuerpo humano es capaz de digerir al mismo tiempo, por ejemplo, un filete de res (proteínas y grasas) y un purée de papas (CHOs).
 
Mito:   Los alimentos elaborados son menos nutritivos que los alimentos crudos

Una manzana fresca o una crujiente hoja de lechuga es deliciosa, pero la idea de que los alimentos crudos son más nutritivos que los alimentos elaborados o preparados no es acertada.  Los alimentos enlatados, secos, congelados o cocinados no tienen por qué tener menos valor nutritivo.  Estos procesos de elaboración prolongan la vida de los alimentos, proporcionan bastante seguridad contra las infecciones y enfermedades.

En algunos casos, los procesos de preparación mejoran las cualidades alimenticias de los alimentos.  Por ejemplo, el betacaroteno de las zanahorias en lata es más fácilmente asimilado por el organismo que el de las zanahorias frescas.  Las frutas y verduras frescas, congeladas inmediatamente después de ser cosechadas, tienen más Vitamina C que las almacenadas a temperatura ambiente durante varios días previamente a su consumo.  Así, tanto los alimentos crudos como los procesados pueden tener un lugar en el plan de alimentación sana y balanceada de la persona con DM.
 
Mito:   Los conservadores contenidos en los productos alimenticios comercializados perjudican la salud humana

Sin los conservadores, la cadena alimenticia no sería tan segura como lo es en la actualidad.  Los nitratos y los nitritos utilizados en los alimentos elaborados sirven de protección de una bacteria neurotóxica mortal, la clostridium botulinum.  Los inhibidores de levaduras utilizados en los cereales contribuyen a detener el desarrollo de agentes cancerígenos que pueden provocar el cáncer del estómago.  Cuando un conservador va precedido de la letra "E" (por ejemplo, el EDTA), indica que su uso ha sido autorizado porque no presenta riesgos conocidos para la salud humana.
 
Mito:   La sacarina produce cáncer

La sacarina es el más antiguo de los endulzantes no calóricos.  En 1977, la sacarina provocó cáncer de vejiga en ratas que consumieron cantidades excesivas de la misma durante 2 años, pero esto no se ha comprobado en estudios con el ser humano.  En el ser humano, para producir el efecto nocivo, sería necesario consumir diariamente y a lo largo de toda la vida aproximadamente 11,600 comprimidos de sacarina.  Estudios más recientes han descartado que la sacarina pueda producir el cáncer.  El uso de la sacarina está aprobado y considerado seguro en más de 80 países.
 
Mito:   Los endulzantes o edulcorantes artificiales producen cáncer

En unos experimentos científicos con animales, algunos edulcorantes, en cantidades muy elevadas, aumentan la frecuencia de cánceres.  Las cantidades utilizadas para los estudios científicos eran mucho mayores a las que una persona con DM podría consumir; por ejemplo, una persona con DM necesitaría consumir más de 11,600 comprimidos de sacarina cada día durante 2 años para llegar a las dosis utlizadas en los estudios.  No se ha demostrado que los edulcorantes artificiales produzcan el cáncer en el ser humano.  Los seres humanos no llegarían a usar de forma habitual las mismas altas dosis de edulcorantes estudiadas.
 
Mito:   Mitos acerca del aspartame (Canderel, NutraSweet, Sugless, Equal)

Se han difundido (en Internet, sobre todo) varios "artículos" o mitos acerca de los efectos negativos del aspartame.  Ninguno de los síntomas que se han atribuído al aspartame han sido confirmados en los estudios científicos.  El aspartame no está asociado con ningún efecto adverso.

Los componentes del aspartame y cómo el cuerpo humano metaboliza esos componentes: NutraSweet, Equal, Canderel, Sugless son marcas comerciales para el endulzante aspartame.  El aspartame está compuesto por 2 aminoácidos, el ácido aspártico y metil ester de fenilalanina.  Cuando el aspartame es digerido, produce aspartato, fenilalanina y un 10% de metanol por peso.  Muchas bebidas y alimentos comúnmente consumidos producen metanol a partir de su digestión.  El cuerpo convierte el metanol en formaldehido, el cual es instántaneamente convertido en un metabolito llamado formato.  El formato es luego rápidamente eliminado por el organismo en la forma de dióxido de carbono y agua.  El metanol es un componente abundante y natural, encontrado en alimentos tales como las frutas y los jugos de frutas.  La cantidad de metanol que se obtiene de un jugo de tomate es 4 ó 5 veces mayor que la cantidad producida en un volumen equivalente de bebida endulzada con aspartame.  Un plátano, por ejemplo, produce más metanol que el contenido de un sobre de aspartame.

Es falso que el aspartame es mortal para las personas con DM.  El aspartame ha sido beneficioso para los individuos con DM.  Les ha permitido tener una dieta balanceada y aún disfrutar los alimentos dulces, sin las calorías contenidas en los productos endulzados con el azúcar.  Una encuesta nacional (en los EE.UU.) confirmó que el 86% de los adultos con DM utiliza bebidas y productos bajos en calorías y sin azúcar.  La Asociación Americana de Diabetes ha declarado públicamente que el aspartame es un sustituto del azúcar saludable y conveniente para las personas con la DM.

El mito que relaciona la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso sistémico y la enfermedad de Alzheimer con el uso del aspartame no tiene base científica.  Nadie sabe qué ocasiona esas enfermedades, pero se sabe que han existido desde hace muchos años antes de que el aspartame saliera al mercado.

El aspartame ha sido estudiado desde el 1965, dando como resultado una impresionante colección de datos científicos.  Con aproximadamente 200 estudios llevados a cabo (en seres humanos y en animales), la seguridad del aspartame está establecida.  Los resultados de estos estudios han demostrado que el consumir productos endulzados con el aspartame no está asociado con ningún efecto adverso para la salud, ni para las personas con DM ni para las personas sin DM.
 
Mito:   Los sustitutos de azúcar no sirven para hornear

Depende del endulzante o edulcorantes que se utilice.  Es cierto que algunos endulzantes o edulcorantes (el aspartame, por ejemplo) pierden su dulzura por el efecto del calor cuando se hornean o se hierven.  Sin embargo, la sucralosa (Splenda), el acesulfame K y la sacarina sí pueden utilizarse para cocinar sin perder su dulzura.
 
Mito:   Hay muchos trabajos que la persona con DM no es capaz de realizar

Las personas con DM pueden realizar casi todos los trabajos y emplearse en todas las carreras.  En el pasado, algunos puestos en el militar o un empleo como piloto de avión o conductor interestatal de camiones no se consideraban aptos para una persona con DM.  Hoy día, en gran parte porque hay maneras más eficaces de controlar la glucemia, las limitaciones laborales están siendo eliminadas.

Todas las actividades que encara el ser humano llevan riesgos implícitos.  En el caso de la persona con DM, los riesgos previstos o potenciales suelen alcanzar mayor importancia (real o imaginaria), en función de la presencia de la DM.

Las situaciones laborales que pueden exponer a una persona con DM a daños a su salud o bienestar físico dependerán de la edad, de la situación biológica por la que atraviesa la persona, del tipo de DM que padece, del grado de descompensación metabólica existente y de la presencia de complicaciones inmediatas y tardías.  Algunos empleos peligrosos (ser minero, por ejemplo) son desaconsejadas para todas las personas con DM; otros (trabajar con sustancias biotóxicas, por ejemplo) son desaconsejados para cualquier persona, con o sin la DM.

Ciertas actividades laborales pueden implicar riesgos para una persona con DM:

Existen también circunstancias no laborales y estilos de vida que resultan arriesgado para una persona con DM: por ejemplo, recurrir a medicamentos o productos “milagrosos” (raíces exóticas, tés especiales, etc.) recomendados por personas malinformadas, bien o mal intencionadas, o utilizar instrumentos o productos tales como las tijeras puntiagudas, las escofinas o las callicidas en el cuidado de las manos y los pies.
 
Mito:   La persona con DM no debe conducir coche, barco, avión, helicóptero, bicicleta

Existen estudios que demuestran que la persona con DM no tiene mayores riesgos en la carretera que los de la persona que no padece la DM.  Sin embargo, la presencia de un episodio de hipoglucemia sí aumenta el riesgo de accidente y de inseguridad física, tanto la del quien conduce como la de los en su alrededor.  Por eso, existen variaciones entre los diferentes países en cuanto al permiso que le dan al chófer con DM.  Utilizando su capacidad de automanejo y el automonitoreo de los niveles de glucosa sanguínea, la persona con DM tiene la obligación de evitar episodios de hipoglucemia mientras que realiza estas actividades.  La presencia de la hipoglucemia representa un aumento importante en el riesgo de conducir cualquier vehículo.
 
Mito:   Los niños con DM no pueden viajar en avión

Este mito es falso.  Los niños con DM y los sin DM pueden viajar en avión.  Las líneas aéreas no prohiben la realización de viajes por los niños con DM, y normalmente no hay factores de salud que se puedan utilizar como bases para prohibirles tales viajes.

No obstante, para el niño con DM que viaja en avión algunos preparativos anticipatorios son recomendables.  Es esencial que el niño (y el adulto, también) lleve su medicamento (típicamente la insulina) consigo en el avión (es decir, no documentarlo con su maleta) y que lleve suficientes colaciones para evitar la hipoglucemia durante el transcurso del viaje aéreo.  A veces, aunque una comida o colación esté programada por la línea aérea, por alguna razón (turbulencia que hace imposible el servicio, por ejemplo) los alimentos no llegan a ser servidos.  En tales casos, y al momento en que los necesite, el niño puede comer los alimentos (yogurt, fruta, torta, nueces, por ejemplo) que lleva consigo.
 
Mito:   Las personas con DM, sean niños, adolescentes o adultos, deben limitar
  su actividad física y no pueden practicar los deportes o el ejercicio físico

Esta creencia no es correcta.  La buena salud de todo ser humano requiere de la actividad y/o del ejercicio físico.  Las personas con DM no constituyen ninguna excepción.

Por el contrario, la actividad física ayuda a las personas con DM a controlar los niveles de glucemia (glucosa en la sangre).  Cuando la persona con DM tiene niveles suficientes (pero no indebidamente altos) de insulina en el cuerpo, la actividad física disminuye la cantidad de azúcar en la sangre por aumentar la captación o utilización de la glucosa por los músculos.

Junto con la alimentación adecuada (el plan alimenticio), el uso de la insulina y/o de los antidiabéticos orales y la educación diabetológica, la actividad física forma una de las 4 bases del óptimo tratamiento y autotratamiento de la DM.

Tanto para los jóvenes como para los ancianos, tanto para los con DM como para los sin DM, la actividad física y el ejercicio físico promueven la salud.  El ejercicio físico permite a los niños y adolescentes con la DM1 mantenerse incorporados a las actividades que realizan sus amigos y compañeros.

Una persona con DM aprende a asegurar que la glucosa en la sangre no descienda rápidamente a niveles demasiado bajos mientras que hace el ejercicio o la actividad física.  Las personas que se aplican la insulina suelen ajustar la cantidad de la misma en la última dosis previa al ejercicio, habiendo consultado este tipo de ajuste previamente con el médico y el Educador en Diabetes Certificado.

Para máxima seguridad y beneficio, es esencial medir los niveles de la glucosa en sangre con el fin de evitar la hipoglucemia (baja azúcar sanguínea).  El automonitoreo de la glucosa sanguínea puede realizarse antes y después de la actividad física; si ésta dura más de una hora o si es muy intensa, el automonitoreo también puede realizarse a intervalos de 30-45 minutos durante el ejercicio físico.  El verificar los niveles de glucemia antes y después del ejercicio y efectuar las respuestas indicadas (por ejemplo, el consumo de una o más colaciones) permite evitar episodios de hipoglucemia.

Es útil tomar precauciones también para evitar daños a los pies y para no desarrollar otros problemas con los pies (pie de atleta, por ejemplo).  Una consulta con el médico y el Educador en Diabetes le permitirá a la persona con DM encontrar un programa de ejercicio apropiado.

Para las personas con DM2 que tienen sobrepeso, el ejercicio es una herramienta excelente para bajar de peso.  El ejercicio físico ayuda a evitar y a reducir el sobrepeso y la obesidad y, por así mejorar el contol glucémico, disminuye el desarrollo de las complicaciones tardías asociadas con la DM.
 
Mito:   Una persona con DM requiere de riguroso ejercicio físico

Todas las personas con DM1 ó DM2 necesitan hacer una cantidad de ejercicio 3 veces ó más cada semana.  Todas las personas (con DM y sin DM) sacan provecho de un régimen de ejercicio físico, sobre todo si es aeróbico y programado.  Si uno camina, corre, nada, baila, sube escaleras o hace ejercicios en una cama o silla, debido a una mobilidad limitada, en todos los casos está moviéndose.  Lo que define el ejercicio es el movimiento físico.

El ejercicio riguroso no es necesario para sacar provecho del movimiento; el ejercicio programado, aeróbico y de duración suficientemente eficaz (30-40 minutos) sí es útil como parte del automanejo de la DM.
 
Mito:   Las personas con DM (niños, adolescentes y adultos) deben evitar las fiestas

Todo el mundo tiene el derecho y la necesidad de descansar y tener actividades sociales.  Las fiestas disminuyen el estrés y la tensión de la vida cotidiana.  Una reducción en los niveles del estrés puede afectar positivamente los niveles de azúcar en sangre.  Cuando participan en las fiestas, las personas con DM pueden limitar la cantidad de los alimentos y del alcohol que ingieran, para poder mantener óptimos niveles de glucosa sanguínea.

Es importante entender cómo la ingestión de alcohol afecta los niveles de glucosa sanguínea.  El médico, el Educador en Diabetes Certificado y la nutrióloga pueden explicar y enseñar las reglas para el cálculo correcto del contenido calórico del alcohol y para incorporar el alcohol en el plan de alimentación, de una manera segura y no destructiva.
 
Mito:   La DM impide a las mujeres tener hijos y ellas no deben de embarazarse

Si una mujer tiene DM, la manera de tener un embarazo sano y exitoso es prepararse con tiempo (los 3-6 meses previos a la concepción).  El cuidado prenatal debe de comenzar antes de se embarace.  Para una mujer con DM, es factible tener un embarazo sano, sin complicaciones para la mamá y para el bebé.  Cuando una mujer con DM se embarace, podrá proteger su propia salud y tener un bebé sano al mantener sus niveles de azúcar en sangre en el rango normal (70-100 mg/dL), tanto antes de la concepción como durante el embarazo.

Para prevenir problemas para la mamá y para el bebé, es importante asegurarse que su estado nutricional y el control de la DM sean óptimos.
 
Mito:   La DM causa la amputación de los pies

El cuidado de los pies es un aspecto fundamental del tratamiento y autotratamiento de la DM.  La finalidad del cuidado del pie en la DM es prevenir los daños, las lesiones y las úlceras en los pies, porque aquéllos pueden conllevar la posibilidad de la amputación.  La DM (la producción insuficiente de insulina en el cuerpo) mal controlada produce la hiperglucemia crónica y es ésta que es la verdadera causa de la gravedad de los daños y sus consecuencias.  La hiperglucemia crónica contribuye a la neuropatía diabética, a trastornos de la circulación sanguínea de los vasos grandes y pequeños (la angiopatía), a la infección (por bacterias y hongos) del pie y a una resistencia local a los efectos positivos de los antibióticos utilizados en el tratamiento de la infección.

Por todos los motivos mencionados, el cuidado de los pies y de las piernas tiene que ser esmerado; aun los callos y las cortadas o lesiones pequeñas podrán conducir a consecuenias graves.  Es recomendable evitar los baños calientes, el zapato ajustado o incómodo, el andar descalzo dentro o fuera de la casa y el corte redondo de las uñas (las uñas cuadradas no se entierran tan fácilmente).
La DM no controlada es responsable de casi 50% de todas las amputaciones de pie o de pierna (excluyendo las amputaciones traumáticas como, por ejemplo, las que resultan de los accidentes automovilísticos).  La causa directa de estas amputaciones es la gangrena, que es resultado (a largo plazo) de los resultados de la hiperglucemia crónica.
 
Mito:   Da el mismo resultado medir la glucosa en la sangre que en la orina

Hasta hace 20 años, medir la glucosa en la orina (que se llama la glucosuria) era el mejor modo de automonitorear los niveles de glucosa corporal.  No existe una relación exacta entre los valores de glucosa en sangre y los en orina, y la falta de una correspondencia exacta y predecible imposibilitaba los óptimos niveles de glucosa sanguínea factibles hoy en día.

La glucosa en la orina aparece solamente cuando los valores de glucosa en sangre superan los 160-180 mg/dL (desafortunadamente, hay variación individual).  Por eso, la medición de la glucosuria no permite afinaciones precisas en el automanejo de la DM porque no permite saber exactamente el valor de la glucosa en la sangre.  Además, el nivel de glucosa en la orina no necesariamente refleja la situación existente en el momento de la determinación porque la orina puede haber sido producida mucho antes y después retenida largo tiempo en la vejiga.

Hoy en día, la disponibilidad de materiales para la medición de la glucosa en sangre (que se llama la glucemia), con el empleo de aparatos electrónicas de medición, permite afinar el control de la DM.  Las determinaciones de la glucemia por punción no sólo permiten detectar con certeza una hipoglucemia o una hiperglucemia, sino que constituyen una herramienta más precisa para establecer los ajustes en los medicamentos (insulina y/o antidiabéticos orales).

Incorporar el automonitoreo glucémico (del nivel de glucosa en la sangre) diario en el automanejo de la DM es muy útil, especialmente en situaciones de urgencia.
 
 

Fuentes

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        treatment of diabetes on the development and progression of long-term complications in
        insulin-dependent diabetes mellitus.  New England Journal of Medicine, 329, 977 – 986
Ferrara, A., Kahn, H. S., Quesenberry, C. P., Riley, C., & Hedderson, M. M.  (2004).  An increase in the incidence
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Goldman, L., & Bennett, J. C.  (Eds.)  (2000).  Cecil textbook of medicine.  Philadelphia: W. B. Saunders
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Jakob, M.  (2002).  Normal values pocket.  Hermosa Beach, CA: Börm Bruckmeier Publishing
LeRoith, D., Taylor, S. I., & Olefsky, J. M.  (2004).  Diabetes mellitus: A fundamental and clinical text.  (3era edición).  Philadelphia: Lippincott, Williams & Wilkins
Menon, R. K., & Sperling, M. A.  (Eds.)  (2003).  Pediatric diabetes.  New York: Kluwer Academic Publishers
Pérez Pastén, E.  (1997).  Guía para el educador en diabetes.  México, D. F.: Soluciones Gráficas
 
 

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