| Dr. Stan De Loach
A
s e s o r e n D i a b e t e s, T i
p o 1
M é x i c o, D i
s t r i t o F e d e r a l
|
||
Mitos acerca de la diabetes mellitus (DM)
Algunos
de los siguientes mitos de la DM se refieren a la diabetes mellitus, tipo
1, ó la DM1; desde su diagnóstico, la DM1 señala una
falta absoluta de insulina y por lo tanto requiere del tratamiento con
la insulina. Algunos de los siguientes mitos se refieren a la diabetes
mellitus, tipo 2, ó la DM2; la DM2 está relacionada con una
resistencia a la insulina frecuentemente provocada por el sobrepeso o la
obesidad. Los tratamientos (solos o combinados) para la DM2 incluyen
un plan de alimentación, un aumento del ejercicio físico,
una reducción del peso corporal, el uso de la insulina y el uso
de los antidiabéticos orales. El tratamiento recetado varía
con respecto a los factores individuales y la duración de la condición.
Algunos de los siguientes mitos de la DM se aplican a ambos tipos, la DM1
y la DM2.
| En esta página, | 1 | CHO = carbohidrato o hidrato de carbono |
| los siguientes términos y | 2 | CHOs = carbohidratos o hidratos de carbono |
| abreviaciones se emplean: | 3 | DCCT = Diabetes Control and Complications Trial |
| 4 | DM1 = diabetes mellitus, tipo 1 | |
| 5 | DM2 = diabetes mellitus, tipo 2 | |
| 6 | DMG = diabetes mellitus gestacional | |
| 7 | DM = diabetes mellitus, de cualquier tipo | |
| 8 | glucemia = glucosa o azúcar en la sangre | |
| 9 | hiperglucemia = altos niveles de glucosa en la sangre | |
| 10 | hipoglucemia = bajos niveles de glucosa en la sangre | |
| 11 | mg/dL = miligramos por decilitro |
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Mitos de la DM...y la educación diabetológica
La persona con DM necesita de asesoría oportuna y conocimiento confiable sobre la condición; requiere de información que tenga fundamento científico comprobado. Así, podrá usar la información y la educación diabetológicas para prevenir las complicaciones y para facilitar la relación con el médico y los otros miembros del equipo de la salud.
Por ejemplo, le conviene a la persona con DM saber los valores normales de azúcar en sangre (glucemia) y sus propios valores para poder juzgar la calidad de su tratamiento médico y profesional y de su autotratamiento de la condición. La persona informada y educada diabetológicamente puede asegurarse, en comunicación con el médico y el Educador en Diabetes Certificado, de la normalidad de su presión arterial, de los niveles de grasas en su sangre y de la presencia (o no) de las complicaciones tardías de la DM.
Las mejores herramientas contra las complicaciones desagradables de la DM son la educación diabetológica y el conocimiento actualizado del tratamiento y autotratamiento de la condición. La mayoría de las actividades y las conductas que pueden entrañar una situación de riesgo para una persona con DM se trata de descuidos, de excesos o de una falta de educación diabetológica.
Al inicio, comprender la DM y practicar su tratamiento constituyen un reto. Pero, la DM, como toda condición crónica, puede ser entendida y aceptada; la educación diabetológica facilita la comprensión de la DM no sólo por enseñar la alimentación correcta, la técnica moderna de calcular y aplicar la insulina y la necesidad y función de las actividades físicas en la vida de una persona con DM, sino también por aclarar dudas y puntos confusos, especialmente los que, siendo aceptados erróneamente, podrían tener consecuencias dañinas, destructivas o fatales.
En el caso de la DM, existen una gran cantidad de mitos y chismes incompletos o equivocados y además un gran desconocimiento sobre la DM. Estos mitos errados, que aquí se comentan profesional, honesta y ampliamente, tienen aceptación incluso entre las mismas personas que padecen la DM. Cuando es errónea, la información contenida en estos 59 mitos representa un peligro porque podría ser motivo de los descuidos y excesos que empeoran, a largo y a corto plazo, la condición de DM.
Los mitos comentados podrían ser interpretados como formas de explicar hechos o situaciones difíciles de entender o de aceptar. En la mayoría de los casos sin embargo, estas explicaciones mitológicas no se sustentan en la realidad y pueden contribuir a la creación de conceptos y motivaciones erradas. Incluso pueden ocasionar serios errores en el tratamiento y autotratamiento de la condición.
En el diccionario, un mito se define como “un conjunto de creencias e imágenes idealizadas sobre personajes o fenómenos.” Los mitos se presentan en distintas áreas de la vida humana, y abundan en cuanto a la DM. Reconocer su existencia mitológica es el primer paso en el proceso educativo que sirve para reemplazarlos con las bases actualizadas y correctas. Es vital que la persona afectada por la DM esté plenamente informada sobre las afirmaciones reales y las que no tienen sustento; muchas veces su salud y su vida dependen de la calidad de su conocimiento.
Para evitar errores peligrosos, pequeños y grandes, en el tratamiento y autotratamiento de la DM, es útil reflexionar sobre el tema de los mitos de la DM. Buena parte de la “mitología” que persiste en torno a la DM es producto de la falta de información correcta o del desconocimiento. Cada día hay avances en la comprensión de la DM y de sus efectos sobre el cuerpo humano. También y como resultado, la utilidad y la veracidad de los mitos se alteran.
En esta página se encuentran
los 59 mitos más comunes al hablar de la DM.
Mitos acerca
de la diabetes mellitus (DM)
| Mito: | Es posible tener sólo un "poco de azúcar" o una DM "leve" o "al margen" |
A las personas que tienen una intolerancia a la glucosa en ayunas (es decir, niveles de glucosa sanguínea en ayunas entre 100 y 125 mg/dL), casi siempre les dicen que están "al margen" de la DM o que tienen un "poco de azúcar." Se lo dicen porque estos niveles no llegan a cumplir con el diagnóstico de la DM (igual o mayor a 126 mg/dL en ayunas). Mejorando sus hábitos de alimentación y ejercicio y bajando 5-10% de su peso corporal si tienen sobrepeso, estas personas probablemente pueden prevenir el desarrollo de la DM. Por eso, al ser diagnosticado con la intolerancia a la glucosa en ayunas, es vital consultar inmediatamente con el médico, el Educador en Diabetes Certificado y la nutrióloga para empezar a hacer los cambios indicados.
La intolerancia a la glucosa post comida o postprandial se define como un valor de glucosa sanguínea igual o mayor a 140 mg/dL pero menor a 200 mg/dL, dos horas después de una carga oral de glucosa (utilizando una prueba que se llama la "prueba de tolerancia oral a la glucosa").
La intolerancia a la glucosa en ayunas tanto como la intolerancia a la glucosa post comida o postprandial no son entidades clínicas, sino condiciones de riesgo para el desarrollo futuro de la DM y de la enfermedad cardiovascular. Por eso, a veces se les dice "pre-diabetes."
Los criterios
para el diagnóstico de la DM son muy claros; también hay
criterios claros para el diagnóstico de la intolerancia a la
glucosa post comida o postprandial y de la intolerancia a la glucosa
en ayunas. Todos los criterios completos están presentados
en Criterios para el diagnóstico de la
DM.
| Mito: | La DM "ligera" no requiere de las inyecciones de insulina para el óptimo control de la DM |
No existen
una DM ligera y otra severa. La DM es una condición incurable
y seria. Hay tres tipos principales de la DM: la DM1 (falta absoluta
de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla),
la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de
insulina pero hay una falta relativa de insulina
o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente) y la DMG o
gestacional (que se desarrolla en sólo 2-14% de las mujeres
durante el embarazo). Cualquier forma de DM es seria y debe de tomarse
seriamente. Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no
son tratados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de serias complicaciones.
Es frecuente que después de 6-15 años con la DM2, la persona
que tiene DM2 requiere del mismo tratamiento que una persona con la DM1.
| Mito: | La DM2 no es tan seria como la DM1; la DM2 es una DM "buena" y la DM1 es una DM "mala" |
No existe
una DM buena y una mala. Hay tres tipos principales de DM: la DM1
(falta absoluta de insulina porque el cuerpo ha dejado de producirla),
la DM2 (el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad de
insulina pero hay una falta relativa de insulina
o una capacidad reducida para utilizar la insulina presente) y la DM gestacional
(que se desarrolla en sólo 2-6% de las mujeres durante el
embarazo). Cualquier forma de DM es seria y debe de tomarse seriamente.
Todos los tipos de DM son igualmente serios, y si no son tratados adecuadamente
pueden contribuir al desarrollo de serias complicaciones. Es frecuente
que después de 6-15 años, la persona con la DM2 requiere
del mismo tratamiento que una persona con la DM1.
| Mito: | La DM es una condición seria solamente si requiere de tratamiento con la insulina |
Este mito
es peligroso porque puede permitir que una persona con DM que no utiliza
la insulina piense que su condición no es seria. En realidad,
las complicaciones tardías y serias de la DM (por ejemplo, la retinopatía,
la ceguera, la nefropatía, la neuropatía, la gangrena, la
amputación de 1 ó 2 pies) pueden presentarse si una persona
con DM utiliza la insulina o si no la utiliza. Las complicaciones
se desarrollan debido principalmente a la presencia de la hiperglucemia
crónica. La hiperglucemia crónica puede estar presente
con o sin el uso de la insulina. La DM es una condición seria,
independientemente de la necesidad del tratamiento con la insulina.
| Mito: | La DM gestacional (DMG) es igual a la DM2 |
La DMG no es igual a la DM2. La DMG suele desaparecer después del parto, mientras que la DM2 no desaparece una vez que se haya desarrollado. No obstante, las mujeres que tienen DMG corren un mayor riesgo de desarrollar la DM2 posteriormente. Aproximadamente el 50% de las mujeres que desarrollan la DMG también desarrollarán la DM2 en los 5 a 10 años siguientes al embarazo; el desarrollo futuro de la DM2 es más factible cuando la mujer tiene sobrepeso o es obesa. Así, mantener un peso razonable constituye la manera preventiva más eficaz de evitar el desarrollo futuro de la DM2.
La DMG es la DM que se inicia o se detecta por primera vez durante el embarazo, independientemente de que requirera o no de insulina y de que persista o no después del parto. Una de las consecuencias de la DMG no controlada es que las mujeres afectadas tienen bebés que pesan más de 4 - 4.5 kilogramos (macrosomia). El riesgo de muerte fetal es el doble del de la población sin DMG. La DMG es causado por una insuficiencia pancreática asociada al crecimiento de los tejidos del feto.
Una mujer que desarrolla la DMG durante un embarazo tiene la probabilidad de desarrollarla hasta en el 90% de los embarazos posteriores. La DM gestacional se presenta en 2 a 14% de los embarazos; tan sólo en los últimos 10 años, la incidencia se ha aumentado en un 10%. Entre 1991 y 2000, la DMG se aumentó en 35%.
Con frecuencia, la DMG se puede
tratar con un plan de alimentación adecuado y el ejercicio físico.
Si este tratamiento no mantiene óptimos niveles de glucemia, la
insulina se utiliza para asegurar la normalidad del embarazo y del bebé.
El tratamiento de la DMG con insulina habitualmente se suspende en el período
postparto. Los antidiabéticos orales están totalmente
contradindicados en el tratamiento de la DMG.
| Mito: | La DM es una de las más horribles condiciones crónicas |
La DM es una condición
crónica que representa un factor de riesgo para complicaciones serias
(la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía, la
micro- y macro-angiopatía [aterosclerosis], la gangrena).
A la misma vez, cuando la DM está controlada y tratada y autotratada
correctamente, todos o casi todos esos problemas pueden evitarse.
Dr. Elliott Joslin, uno de los fundadores de los métodos que utilizamos
en el tratamiento actual de la DM, comentó que la DM es "la mejor
de las enfermedades crónicas" porque es "limpia, raras veces disfigura,
no es contagiosa, frecuentemente no provoca dolor y generalmente es susceptible
al tratamiento."
| Mito: | La DM es una condición crónica que afecta sólo a los ricos |
Hace muchos años, solamente la gente con mucho dinero podía costear una dieta rica en grasas, azúcares y productos refinados e importados. Una dieta con alto contenido de grasas, azúcares y productos refinados contribuye importantemente al sobrepeso y a la obesidad, que en su turno contribuyen a la alta incidencia de la DM2. Porque la pobreza económica raras veces conduce a la obesidad, hace muchos años era más frecuente el diagnóstico de la DM2 entre las personas que tenían mayores recursos económicos con los cuales costear los alimentos que costaban caros.
Hoy en día,
el hecho de que la mayoría de las personas viven en zonas urbanas
quiere decir que fácil tienen acceso al tipo de dieta que antes
era reservada para la gente con altos niveles de recursos económicos.
Actualmente este mito ha dejado de tener validez y es falso, ya que no
refleja la realidad de la incidencia de la DM2, que aftecta a los con mucho
dinero y a los con poco dinero.
| Mito: | Un "susto," "impresión" o "coraje" causa la DM |
Cualquier "susto" o "coraje" es estresante psicológica y físiológicamente y representa un estrés para organismo.
Cuando el ser humano está ante una situación que dé estrés, es normal que suba el nivel de glucosa sanguínea, aun si no tiene DM. Es así porque la adrenalina (también llamada epinefrina) producida como respuesta normal al estrés asegura que el organismo esté alerta y tenga la energía (glucosa) que le hace relativamente capaz de defenderse frente a un peligro conocido o desconocido.
La adrenalina compite directamente con la insulina; es decir, la adrenalina reduce la actividad de la insulina, que bajo circunstancias normales no estresantes modula o regula los niveles de glucosa sanguínea. Porque la eficacidad de la insulina está temporalmente reducida por la presencia de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, cortisol, hormona de crecimiento), la glucosa sanguínea sube. Esta reducción de eficacidad de la insulina es temporal, breve y en las personas que no tienen DM, no significa una descompensación fisiológica.
Sin embargo, para las personas que padecen la DM2 y aún no lo saben, esta elevación de la glucemia se incrementa aun más que lo típico. La hiperglucemia o elevación de la glucemia también puede durar más que en la persona sin DM, lo que llegará a provocar síntomas de la DM. Por los síntomas es que algunas veces se descubre la DM2 después de un "susto." Es decir, el susto condujo a que los niveles de glucosa sanguínea subieran y debidos a los mismos se pudo hacer el diagnóstico. Pero no es el susto en sí lo que provoque la DM, sino que la condición de DM2 no detectada, de intolerancia a la glucosa en ayunas o de intolerancia a la glucosa postprandial (pre-diabetes), de la que no se tenía conocimiento antes del "susto," llega a manifestarse claramente debido a los cambios hormonales que conlleva un fuerte susto o choque.
Un síntoma de elevados
niveles de azúcar en la sangre es el malestar, la irritabilidad,
el coraje. En esta situación, el coraje no es CAUSA de la
hiperglucemia, sino que es el RESULTADO de la hiperglucemia.
| Mito: | El consumo desmedido de dulces y azúcar es lo que provoca o causa la DM |
Esta creencia es errónea. Muchas personas creen que la DM es provocada por la ingesta de dulces y golosinas en abundancia. Pero la DM no es un castigo para golosos o amantes del sabor dulce. El azúcar no proporciona los nutrientes necesarios para la buena función del cuerpo, pero en sí no causa la DM. El consumo del azúcar (y otros CHOs y proteínas) hace que el cuerpo produzca una hormona pancreática, que es la insulina. La insulina permite que el cuerpo mantenga un nivel normal de azúcar en la sangre. La DM se debe a la falta de insulina (DM1) o al rechazo a la insulina por parte de las células del organismo (DM2), y no se debe a un exceso de azúcar en la dieta. Hay personas que han aceptado este mito falso y que no logran comprender cómo pueden tener la DM si nunca comieron dulces.
La DM1 es una condición que aparece por razones no completamente conocidas y mayormente de forma independiente de la alimentación de la persona, mientras que la DM2 se relaciona con factores genéticos (un historial de DM en la familia) y ambientales (la presencia de sobrepeso u obesidad y de los hábitos de una vida sedentaria [falta de actividad física suficiente]). El consumo de muchas calorías y la falta de suficiente actividad física pueden favorecer el sobrepeso. Así, el consumo de azúcar puede influir en la DM2 en la medida en que contribuye al sobrepeso, pero en sí el consumo de azúcar no es causa directa de la DM.
Este mito erróneo puede crear falsas culpas y arrepentimientos innecesarios. Además, esta creencia errónea crea el peligro de que la persona piense que solamente reemplazando el consumo de azúcar por edulcorante artificial no calórico y evitando los postres y golosinas, el trastorno glucémico (la DM) se corrigirá y no será necesario consultar al equipo de salud (endocrinólgo, Educador en Diabetes Certificado, nutricionista) ni seguir un plan de alimentación adecuado. En la actualidad, se sabe que no son los azúcares ni los CHOs en especial los que deban de suprimirse. Los elementos centrales del autocuidado alimenticio prudente de la DM son la regularidad calórica de los alimentos y el aporte de las calorías necesarias para permitir un peso saludable.
El sobrepeso, una insuficiencia
de actividad física y un historial de DM en la familia incrementan
los riesgos de padecer la DM2. Una dieta saludable, la actividad
física frecuente y el control del peso ayudan a prevenir la DM2.
| Mito: | La DM es una condición hereditaria |
La DM no se hereda; lo que puede heredarse es la predisposición a desarrollarla. La DM sí tiende a presentarse en la misma familia, aunque no necesariamente en la misma generación. Es decir, un abuelo puede padecer la DM y después su nieta la desarrolla. Es más común heredar la predisposición a la DM2 que la predisposición a la DM1. Los padres a veces se sienten culpables al pensar que transmitieron la condición a sus hijos, pero no es así, porque la DM1 no se hereda tan directamente. En el caso de la DM1, aun entre los gemelos idénticos, la concordancia sólo llega a 50%, queriendo decir que aun en dos personas con los mismos factores genéticos, la DM1 no necesariamente se desarrolla en ambas. La predisposición comúnmente no se hereda en forma directa en el caso del DM1 (madre o padre al hijo o hija).
Cualquier
persona puede presentarse con la DM1, en cualquier etapa de la vida.
Sin embargo, la DM1 típicamente se presenta antes de los 30 años
de edad. La DM2 típicamente se desarrolla después de
los 30 años de edad y típicamente se presenta en las personas
con sobrepeso u obesidad.
| Mito: | La DM se hereda por la línea materna |
Esta creencia no es correcta. Un niño nacido de una madre que tiene la DM1 tiene una probabilidad de 2% de desarrollar la DM. Cuando el padre tiene la DM1, el mismo niño tiene una probabilidad de 6% de desarrollar la DM.
La probabilidad de que el niño
desarrolle la DM si la madre y/o el padre tiene la DM2 no se sabe con precisión,
ya que dependerá del origen étnico, la edad y la ausencia
o presencia de sobrepeso u obesidad. Un niño cuya mamá
o papá padece la DM2, tiene un riesgo teórico de 33% de desarrollar
la DM.
| Mito: | La DM es contagiosa |
La DM no es contagiosa; no es una condición contagiosa como la gripa. La DM es un trastorno endócrino causado básicamente por una deficiencia en la cantidad de insulina producida por las células beta del páncreas. Todavía no se conoce cuál es la causa o las causas específicas de la DM. Se cree que la DM1 y DM2 se deben a causas diferentes. Está probado que existe una predisposición genética, especialmente en la DM2. Ciertos factores ambientales (la obesidad, un estilo de vida sedentaria) también toman un rol en el desarrollo de la DM2.
En algunas familias, varios miembros
de la familia tienen la DM. Pero no la contagiaron. Simplemente
se trata de una afección endócrina, con un componente hereditario
importante, que explica el hecho de que padres, primos y abuelos hayan
padecido o padezcan la condición. Por lo tanto, cualquier
intento de discriminar o evitar el contacto con las personas con DM por
temor al contagio carece de sustento racional.
| Mito: | Existe una epidemia mundial de la DM |
La verdad. La incidencia de la DM está aumentando tan rápidamente que la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglos en inglés) la ha identificado como una condición epidémica. Según la WHO, la DM2 en adultos aumentará en más del 100% en los próximos 25 años. La incidencia de DM1 también está en aumento. Actualmente, en todo el mundo, hay aproximadamente 179 millones de personas con DM; se prevé que habrá más de 330 millones personas con la DM para el año 2025.
Finlandia tiene altísimos índices de la DM: 42.9 casos por cada 100 mil habitantes. Los Estados Unidos, México y Europa tienen entre 6-20 casos por cada 100 mil habitantes; Argentina tiene aproximadamente 12 casos por cada 100 mil habitantes y Chile tiene apenas 5 casos por cada 100 mil habitantes. No obstante, se prevé un aumento de aproximadamente 100% para el año 2025. Entre 1991 y 2000, la incidencia de la diabetes gestacional (DMG) subió 35%; en los últimos 10 años, la incidencia de la DMG subió en un 10%.
Mundialmente,
el número de todos los casos de la DM se ha triplicado desde 1985.
| Mito: | El hecho de ser obeso es lo que "causa" la DM2 |
Este mito tal vez existe porque
muchas personas con DM2 muestran sobrepeso u obesidad cuando reciben el
diagnóstico de la DM2. El sobrepeso contribuye a la resistencia
a la insulina y la resistencia a la insulina está fuertemente relacionada
con la DM2. La obesidad no causa la DM2 directamente, pero sí
contribuye a la resistencia a la insulina y así indirectamente a
la DM2.
| Mito: | La DM es curable |
La DM es una condición
controlable pero no curable. Los intentos de curarla por medio de
transplante de páncreas o de células beta (las células
pancreáticas productoras de insulina) sólo han permitido
obtener resultados exitosos en algunas personas con la DM1 previamente
seleccionadas. Aún no se sabe por cuánto tiempo duran
los resultados exitosos.
| Mito: | Existen médicos, vacunas, terapias, hierbas y alimentos que curan la DM |
La DM no tiene cura; sin embargo, es controlable si se sigue un estilo sano de vida, con actividad o ejercicio físico, un plan de alimentación diseñado para al control de la DM y los medicamentos necesarios (insulina y/o antidiabéticos orales). Este estilo de vida permite un buen control de la glucosa sanguínea y la prevención o demora del desarrollo de las compliaciones tardías de la enfermedad.
La sávila,
el xoconoxtle y los tés no curan la DM. Es un tratamiento
integral que puede disminuir significativamente las complicaciones de la
DM. Las dietas de las personas con DM deben de ser personalizadas.
El nutriólogo puede diseñar un plan de alimentación
idóneo para la persona con DM.
| Mito: | El homeópata y los tratamientos naturistas o de la medicina alternativa curan la DM |
El propósito de la medicina holística u holista (palabra que proviene del griego holos que significa "todo" o "entero") es encargarse del estudio “integral” de la condición del paciente y para ello se contemplan tres ámbitos o contextos: el biológico, el psicológico y el social. En el caso de las personas que padecen la DM, por ejemplo, se les puede sugerir algunas técnicas de relajación y del manejo del estrés, logrando con ello una mejora en el sentimiento de bienestar. Esto no cura la DM.
Algunas terapias complementarias
(por ejemplo, el yoga, los masajes corporales, la meditación) tienen
un rol positivo en el manejo de la DM; no son sustitutos del tratamiento
convencional.
| Mito: | La insulina cura la DM |
Actualmente no hay cura para la
DM. La insulina por sí sola no cura la DM. La insulina
facilita el control de los niveles de glucosa en la sangre, pero esto no
cura la condición. La insulina es una hormona que ayuda a
mantener los niveles de azúcar en la sangre en los rangos óptimos
(cercano a 70 - 100 mg/dL). En la DM1, la insulina inyectada se utiliza
como tratamiento de reemplazo porque el páncreas ya no produce la
insulina que el cuerpo necesita. En la DM2, se emplean el plan de
alimentación, la actividad física y el ejercicio físico,
los medicamentos (antidiabéticos orales), la educación diabetológica
y en ocasiones la insulina para un óptimo control de la DM.
| Mito: | Si la persona con DM2 baja de peso, se le cura la DM |
Normalmente una reducción
de peso permite un control más fácil de la DM2. La
mejora del control lograda se debe a una reducción consecuente de
la resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina está
presente en la DM2, tanto en la gente delgada como en la gente obesa.
Es probable que los cambios en la dieta y la adición del ejercicio
físico, que juntos permiten la reducción de peso, también
contribuirán a la mejora del control de la DM2. Hasta la fecha,
la DM2 no son curables, aun con una reducción de peso corporal.
| Mito: | El nopal cura la DM y controla la glucosa sanguínea |
Una taza de nopal cocido contiene
3 gramos de fibra, la cual no se absorbe en forma de CHO (la misma taza
de nopal crudo tiene 4.9 gramos de CHO). La fibra del nopal puede
tener cierto efecto en no subir el azúcar, pero este efecto no es
el mismo que bajar la glucosa sanguínea. El efecto del nopal
no es suficiente para un óptimo control de la glucosa sanguínea.
Tampoco se recomienda que sea la única opción para el control
glucémico. El manejo efectivo de la DM es integral y depende
de la incorporación de elementos como una alimentación variada,
balanceada y sana, actividades físicas, medicamentos (insulina y/o
antidiabéticos orales) y educación diabetológica.
El nopal no cura la DM.
| Mito: | Si los niños desarrollan la DM1, tarde o temprano la superarán |
No. Cuando los niños adquieren la DM, se trata, por lo general, del DM1, el tipo de DM que requiere de la insulinoterapia desde el momento del diagnóstico. La DM1 es ocasionada por la destrucción autoinmune de las células beta en el páncreas, que son las células que producen la insulina. En la actualidad, las células beta no pueden ser regeneradas ni trasplantadas con garantías de éxito. Mientras que no se encuentre una cura para la condición, la DM1 en la niñez continuará en la adultez.
Hoy en día, el número
de casos de DM2 entre los jóvenes (10-19 años de edad) se
está aumentando. La DM2 en niños se relaciona con el
sobrepeso o la obesidad, una historia familiar de la DM2, la ascendencia
mexicana (y otras), la resistencia a la insulina y frecuentemente con la
presencia de áreas brillosas de la piel de color oscuro (acanthosis
nigricans). Esta variedad de DM2 también continuará
en la adultez de esos niños.
| Mito: | Las píldoras (los antidiabéticos orales) para la DM2 son insulina oral |
Las píldoras para la DM2 (los medicamentos antidiabéticos orales) no son insulina oral. Los antidiabéticos orales tienen efectos sobre la habilidad del organismo para hacer mejor uso de la insulina ya producida en el páncreas o para estimular mayor producción pancreática de la insulina. Existen varios tipos o clases de antidiabéticos orales y trabajan de diferentes maneras. Su tiempo de acción y duración de acción también son diferentes. El médico explicará el horario en que deben tomarse y la frecuencia de la dosis.
Es difícil que funcione una insulina verdaderamente oral porque la insulina es una hormona. Todas las hormonas son formadas de la proteína (como el bistek, sin la grasa). La proteína (sea bistek o insulina) se degrada en el estómago y por eso una insulina oral no llegaría a circular en forma eficaz dentro de la corriente sanguínea, para poder surtir las necesidades insulínicas de los diferentes tejidos del cuerpo.
No obstante, los investigadores
científicos creen que hay maneras de tomar la insulina por la boca
sin que entre en el estómago. De hecho, ya se están
realizando pruebas de una insulina oral (Oralin)
que se dosifica en forma de un spray, que permite que la insulina se absorba
rápidamente por la mucosa bucal, sin pasar a los pulmones
ni al estómago. Es probable que el Oralin llegue al mercado
primero en la India, China y Australia para el uso de las personas con
DM1 y DM2. Sólo en esos tres países, hay más
de 70 millones de personas con la DM.
| Mito: | Niveles altos de glucosa sanguínea indican un caso severo de DM |
Altos niveles de glucosa sanguínea
pueden ser causados por una enfermedad, un cambio de medicamentos, el ciclo
de menstruación, una fuerte alergia, el uso de insulina caducada,
el estrés laboral o escolar...y muchas otras cosas. La única
manera de manejar la glucosa sanguínea es con el uso del glucómetro,
checando el nivel de azúcar diariamente en repetidas ocasiones.
Es útil anotar los resultados, relacionándolos con el horario
de la última ingesta de comida, con el contenido de lo comido y
con la cantidad de insulina u otros medicamentos tomada. Compartiendo
esta información con el médico o el Educador en Diabetes
Certificado, el equipo de la saludo podrá evaluar la utilidad de
cambios en los medicamentos o en su dosis.
| Mito: |
La necesidad de utilizar la insulina para controlar la DM2 es indicación
de tener un caso
severo |
Cuando una persona tiene un dolor
de cabeza suficientemente severo como para limitar su capacidad de trabajar,
es frecuente que se tome una ó dos aspirinas, porque es el tratamiento
indicado. Las personas con DM también tienen la opción
de hacer lo indicado para controlar los niveles de glucosa sanguínea
y así prevenir las complicaciones tardías de la condición
(la nefropatía, la neuropatía, la retinopatía y otros).
En la DM2, a veces el óptimo control requiere de la insulina, a
veces de las pastillas antidiabéticas y a veces de la insulina en
combinación con las pastillas antidiabéticas. A veces,
la adición de la insulina sola o en combinación permite un
control más adecuado de la glucemia. Las personas con DM pueden
consultar al médico acerca de la útilidad de tener acceso
a la insulina para cuando sus niveles de glucosa sanguínea están
permanente o temporalmente elevados (durante una enfermedad, cirugía
o embarazo, por ejemplo). En esos casos, la insulina es el único
agente que permitirá el óptimo control de la glucemia.
| Mito: | La persona con DM2 que empieza a utilizar la insulina está en la "fase final" de la condición |
No existe en toda la vida del cuerpo humano ni un minuto cuando no haya la necesidad de la insulina. El cuerpo sin DM produce la insulina constantemente, según las necesidades variables del cuerpo. En el cuerpo con DM, existe el mismo requerimiento de insulina, pero a la vez existe una falta absoluta o relativa de la misma. Por lo tanto, la persona con DM tiene que inyectarla o estimular su producción con los antidiabéticos orales (si la producción pancreática todavía es capaz de ser estimulada).
Después de 6-15 años de uso de los antidiabéticos orales, su utilidad se disminuye y finalmente no sirven porque el páncreas deja de responder adecuadamente a sus estímulos. La producción pancreática de insulina, aun con el estímulo proporcionado por los antidiabéticos orales, no es suficiente. El cuerpo sigue necesitando de la insulina. Lógicamente, la inyección de la insulina es la única manera de asegurar la presencia de la insulina necesaria.
Así, la presencia de la
insulina es crítica en todas las fases de la vida y de la
condición de DM; el uso de la insulina no indica la "fase final"
ni de la vida ni de la DM. Se podría decir que la necesidad
de la insulina inyectada señala la "fase final" de la respuesta
eficaz del páncreas a los antidiabéticos orales. La
realidad es que, a comparación con las fases anteriores, el único
cambio es en la manera de entregar la insulina al cuerpo para sus necesidades
metabólicas.
| Mito: | Un aumento en la dosis de insulina recetada por el médico indica que la DM se ha empeorado |
Asociar
los aumentos de la dosis de insulina con el “agravamiento” de la DM resulta
ser un mito sin base lógica. A lo largo de la vida, las necesidades
metabólicas de un individuo van cambiando. Los requerimientos
de insulina también van modificandose. El objetivo central
del tratamiento de la DM es mantener un óptimo control glucémico.
Para lograr ese objetivo, el médico irá modificando las dosis
o el tipo de insulina o insulinas, en función de los requerimientos
transitorios o definitivos que pueda tener cada individuo. Negarse
a aceptar incrementos (o decrementos) de dosis puede resultar negligente
y peligrosa.
| Mito: |
El sentirse bien y sin síntomas quiere decir que no hay por qué
preocuparse
por el nivel de glucosa en la sangre |
Pensar así es una tendencia natural, aunque resulta equivocado y peligroso ligar los sentimientos al nivel de glucosa sanguínea. La DM2 no se puede evaluar ni controlar basado en cómo uno se sienta, sobre todo porque es una condición que en las etapas tempranas no trae dolores ni molestias ni otros síntomas fuertes. Un porcentaje alto de personas con la DM2 han padecido la condición 6-10 años antes de que se haga el diagnóstico y en esos años no tuvieron síntomas. La presencia crónica de altas concentraciones sanguíneas de glucosa antes y después del diagnóstico sí causa daño. Las molestias y complicaciones desagradables de la DM llegan hasta que el daño sea verdaderamente serio; una gran parte del daño serio es irreversible. Vigilar la glucosa en la sangre periódicamente con el medidor de glucosa sanguínea y tratar la condición día al día son las únicas maneras de prevenir las complicaciones.
Los niveles elevados de la glucosa sanguínea pueden provocar daños que no se hacen perceptibles hasta que se transformen en complicaciones tardías de la DM. Así, la ausencia de síntomas no indica necesariamente un óptimo estado de salud. Es fundamental verificar y controlar los niveles de glucemia, según las indicaciones proporcionadas por el médico y el Educador en Diabetes Certificado.
En la DM1, existe una falta absoluta de insulina pancreática, la cual provoca serios síntomas que son típicos de la DM1 (polifagia [comer mucho y/o frecuentemente], polidipsia [tomar líquido en grandes cantidades y/o frecuentemente], poliuria [orinar mucho y/o frecuentemente], pérdida de peso a pesar de estar comiendo normalmente, visión borrosa ó cualquier otro síntoma provocado por altos niveles de glucosa sanguínea). Estos síntomas, por ser dramáticos e imposibles de no notar, impulsan a la persona o a su familia a consultar con el médico. Normalmente, el tratamiento insulínico se inicia casi inmediatamente, permitiendo a la persona con DM1 recibir tratamiento insulínico oportuno.
Después del diagnóstico,
el niño comienza el proceso de aprendizaje del autocontrol de la
DM. El autocontrol llegará a ser internalizado por el niño
como una más de las funciones cotidianas. Con la ayuda de
sus padres, el médico y el Eudcador en Diabetes Certificado, el
niño aprenderá el automanejo de la DM y lo comprenderá
como una responsabilidad bajo su propio control. Mientras que no
sea así, los padres se encargarán de la vigilancia y la enseñanza.
| Mito: | En ayunas, un valor normal de glucosa en sangre es de 200 mg/dL |
No. Este nivel es más
del DOBLE del valor que tendrá una persona sin DM. Los valores
normales de la glucosa sanguínea en ayunas se consideran entre 70
- 100 mg/dL. Estos son los niveles de una persona sin DM y sin intolerancia
a la glucosa en ayunas. Un valor de 200 mg/dL (o más)
indica un nivel peligroso de hiperglucemia; valores crónicos de
más de 155 mg/dL favorecen el desarrollo de las complicaciones tardías
de la DM.
| Mito: | Las personas con DM que utilizan la insulina se hacen adictas a ella |
La insulina no es un narcótico y no es adictiva. La insulina es una hormona natural, producida constantemente por el páncreas del cuerpo humano sin DM. Así, es una hormona esencial y básica para la vida. Antes del descubrimiento del proceso de producir la insulina en el laboratorio, las personas con la DM1 solían morir rápidamente (en menos de 52 semanas) después del diagnóstico de la condición.
Hay sustancias
que son adictivas. Ninguna de estas sustancias (nicotina, alcohol,
cocaína, por ejemplo) es hormona y ninguna está producida
naturalmente en el cuerpo humano. El mito de la adicción tal
vez se explica por el hecho de que actualmente no hay cura para la DM.
Como consecuencia, las personas con DM1 (y muchas personas con DM2) no
pueden dejar de utilizar el más natural y seguro tratamiento
para la condición, que sigue siendo la insulina. No poder
dejar de utilizar la insulina no es por adicción, sino por el rol
esencial de la insulina en la salud y en la continuación de la vida;
sin la insulina, el cuerpo humano simplemente no puede funcionar correctamente.
| Mito: | El uso de la insulina causa la ceguera |
Este mito es común y falso. Tendría su origen en que cuando se inicia (desafortunadamente como elección de último recurso) el tratamiento insulínico en las personas que presentan retinopatía irreversible y progresiva en sus ojos, la insulina no detendrá el desarrollo ya iniciada de la ceguera. La retinopatía es debida a la hiperglucemia crónica que resulta de la ausencia de suficiente insulina en la circulación.
Cuando la ceguera empieza antes del uso de la insulina, ésta no remediará la retiniopatía proliferativa que resulta en la ceguera. Siendo demasiado avanzada la progesión del daño a los ojos, la insulina no previene la continuación del daño ya establecido en los ojos. En el caso de las personas con DM, la ceguera no se presenta de un día para otro. Y no se desarrolla como consecuencia del uso de la insulina, sino de su ausencia en cantidades correctas. Lo que favorece la ceguera es un control inadecuado de la DM, con hiperglucemia crónica provocada por niveles insuficientes de la insulina. En cambio, la insulina es la hormona que permite un óptimo control de la DM, el cual normalmente puede prevenir la ceguera.
De hecho, desde 1921-1922 cuando la insulina fue producida comercialmente por la primera vez, la insulina ha hecho posible que mucha gente haya evitado la ceguera. Cada año los laboratorios Eli Lilly ofrecen premios y reconocimientos a las personas que han utilizado la insulina a través de 50 años para evitar las complicaciones. Ninguna de estas personas es ciega. El uso diario de la insulina permite que la persona con DM evite los daños serios (causados por la hiperglucemia crónica) a los pequeños vasos sanguíneos en los ojos y en otros tejidos del cuerpo (riñón, pie).
Sin embargo, la ceguera sigue siendo una complicación tardía de la DM inadecuadamente tratada, lo cual quiere decir que sin la presencia de la insulina adecuada, los niveles de glucosa sanguínea suben y, si las subidas son crónicas, inevitablemente dañan los tejidos delicados de los ojos. El exceso crónico de glucosa circulando por los vasos sanguíneos de los ojos es lo que provoca la complicación conocida como retinopatía proliferativa, que con el tiempo puede causar ceguera.
La retinopatía diabética
no proliferativa o pre-proliferativa, cuando ya está establecida,
es susceptible de empeorar temporalmente si la optimización del
control de la glucemia se implementa de una forma rápida y abrupta.
Por eso, cuando la persona con DM ya tiene retinopatía, los ajustes
del tratamiento insulínico suelen hacerse de una manera paulatina
y, en los mejores casos, temprana.
| Mito: | Todas las insulinas del mismo tipo, incluso las de diferentes marcas, son iguales |
Tanto los laboratorios Eli Lilly como los Novo Nordisk producen las siguientes insulinas: Regular (R), NPH (N), y Mix 70/30 (pre-mezcla de 70% Regular y 30% NPH). Sin embargo, los dos laboratorios publican diferentes estimados del inicio, pico y duración de acción de su versión de estas insulinas.
De Eli
Lilly
| Insulina | Inicio de acción | Acción pico | Máxima duración de acción |
| Humulin® Regular | .5 - 1 hora | 2 - 3 horas | 4 - 6 horas |
| Humulin® NPH | 2 - 4 horas | 4 - 10 horas | 14 - 18 horas |
| Humulin® 70/30 | .5 - 1 hora | 2 - 12 horas | 18 - 24 horas |
| Humalog® Lispro | < ó = .25 hora | .5 - 1.5 horas | < ó = 5 horas |
< ó = significa
"menos de ó igual a"
De Novo
Nordisk
| Insulina | Inicio de acción | Acción pico | Máxima duración de acción |
| Novolin® R | .5 hora | 2.5 - 5 horas | 8 |
| Novolin® NPH | 1.5 horas | 4 - 12 horas | 24 horas |
| Novolin® 70/30 | .5 hora | 2 - 12 horas | 24 horas |
| Novolog® Aspart | 10-20 minutos | 1 - 3 horas | 3 - 5 horas |
< ó = significa
"menos de ó igual a"
| Mito: | Al inyectarse la insulina o tomar pastillas antidiabéticas, una persona con DM puede comer lo que quiera |
Este concepto es equivocado, aunque común. Las pastillas antidiabéticas y la insulina son más eficaces cuando no tienen que reducir niveles exageradamente altos de glucosa sanguínea. Al comer lo que quiera, en la cantidad que quiera, la persona con DM está exponiéndose a elevados niveles de glucosa sanguínea difíciles de controlar. Combinando los medicamentos antidiabéticos y/o la insulina con una dieta saludable, un programa de ejercicio o actividad física y la educación diabetológica, la persona con DM podrá lograr óptimos resultados tanto en el control de los niveles de glucosa sanguínea como en la prevención de las complicaciones tardías de la condición.
La regulación del peso corporal es casi imposible cuando una persona come "lo que quiera." Cuando se comen más calorías que las que se utilicen en el ejercicio y la actividad física, el peso corporal sube porque las calorías extras que no se utilizan en el ejercicio o la actividad física se almacenan en el cuerpo en forma de grasas.
Aunque se puede ajustar la dosis
de insulina para permitir un aumento de la cantidad de CHOs y proteínas
que uno come, tales ajustes frecuentemente contribuyen al sobrepeso.
Para una persona con DM1, la dosis de insulina va relacionada con la edad,
el peso, la actividad física y la cantidad de proteínas y
HCOs contenidos en los alimentos que come. Se toman en cuenta estas
consideraciones para poder mantener el peso razonable para la edad de la
persona.
| Mito: | Una persona con DM no puede comer de todo |
La alimentación sana y
necesaria para una persona con DM es igual a la conveniente e indicada
para una persona sin DM. En todo caso, lo indicado es una alimentación
balanceada que incluya alimentos de todos los grupos: proteínas,
CHOs y grasas. Una persona con DM puede comer una dieta balanceada
compuesta de leguminosas, verduras, legumbres, productos de origen animal,
frutas, cereales y tubérculos, frijoles, grasas, leche y azúcares.
| Mito: | La persona con DM sólo debe comprar y comer productos "dietéticos" o "light" |
Erróneamente, muchas personas con DM creen que sólo deben comer los productos que han sido elaborados específicamente para los afectados por la condición (por ejemplo, golosinas sin azúcar, mermeladas sin azúcar, chocolate "diabético" o pan "dietético"). Los comestibles comercializados en versiones especiales para los con DM no ofrecen beneficios importantes.
Todos los alimentos que contienen CHOs (aun en cantidades reducidas) subirán los niveles de glucosa sanguínea. Existen versiones dietéticas de productos que son bajos en grasa pero que contienen la misma (o mayor) cantidad de CHOs que los productos originales. Por eso, hay que leer cuidadosamente las etiquetas de información nutrimental que acompañan los productos dietéticos. Sabiendo el tamaño y valor calórico de la porción del producto y la distribución total de componentes (proteínas, CHOs, fibra y grasa) recomendada durante el día, la persona con DM puede evaluar la utilidad de estos productos dietéticos en su plan de alimentación.
Reduciendo el tamaño acostumbrado de la porción o alterando un poco los ingredientes, la persona con DM puede producir su propia comida "dietética," y así disfrutar la mayoría, si no todos, de sus platillos favoritos y preferidos. Por lo regular, los productos "dietéticos" comercializados son más caros que los mismos productos en su presentación original y no dietética.
Las personas con DM pueden comer
las mismas comidas que las personas sin DM disfrutan. La dieta saludable
recomendada para las personas con DM (con reducidas cantidades de sal,
grasas y azúcares simples y con suficientes frutas, verduras, legumbres,
proteínas, CHOs y fibra) es igual a la recomendada para las personas
sin DM.
| Mito: | Las personas con DM tienen prohibidas las 3 P's (pan, pastas, y postres) |
En el año 1921 se logró producir la insulina en el laboratorio. Hasta 1921, la dieta era la única herramienta con la que tratar de controlar la DM. En los primeros años del Siglo XX, la dieta recetada para una persona con DM1 era sinónimo de privación alimentaria. A las personas con DM les recomendaban dietas austeras: verduras hervidas tres veces, cambiando el agua cada vez...para quitar el contenido de CHOs. El pan, la pasta y el postre no formaban parte de la dieta para una persona con DM. Para evitar los CHOs, las personas con DM tenía prohibidas las tres P's: pan, pasta y postres.
Los alimentos permitidos contenían cantidades mínimas de frutas y verduras. Esta dieta austera y limitada se utilizaba tanto para intentar mantener óptimos niveles de glucosa sanguínea como para prevenir o corregir la tendencia a la cetoacidosis que acompaña la hiperglucemia producida por los CHOs y la ausencia de insulina.
El avance de los conocimientos científicos aclaró la función de la dieta, que no solamente se modificó (ampliándose) sino que también, por la disponibilidad de la insulina, dejó de ser el único recurso disponible para intentar manejar los niveles de glucemia. El plan alimentario moderno incluye una cantidad de CHOs, de proteínas y de grasas. Junto con la insulina y/o los antidiabéticos orales, un plan de alimentación balanceado asegura el equilibrio metabólico y la salud de la persona con DM.
Las 3 P's se caracterizan por
la presencia de proporciones elevadas de CHOs, que suben la glucemia; tienen
un elevado valor calórico y un bajo aporte de fibra alimentaria.
No constituyen el alimento ideal, pero en cantidades equilibradas con el
resto de los alimentos que integran los grupos básicos (CHOs, proteínas,
grasas), la persona con DM puede consumir las supuestamente “prohibidas”
3 P's, según el contenido calórico de su plan de alimentación
y según el grado de control glucémico existente y deseado.
| Mito: |
Únicamente los alimentos como son el pan, la tortilla, el arroz,
la pasta
y los cereales suben el nivel de glucosa en la sangre |
Este mito es falso. El pan, la tortilla, el arroz, la pasta y los cereales contienen CHOs. Y el CHO sube el nivel de glucosa sanguínea. Pero muchos otros alimentos también contienen CHOs: por ejemplo, lactosas, frutas, verduras, legumbres, pan dulce, frijoles, guisados, galletas, golosinas. Debido a su contenido de CHOs, todos estos alimentos aumentarán el nivel de glucosa en la sangre. Por eso, es importante saber cuáles alimentos contienen CHOs, saber la cantidad de CHOs que contiene cada porción de esos alimentos y saber cuántas porciones de CHOs están indicadas en el plan de alimentación para cada colación y para el desayuno, la comida y la cena.
Muchos alimentos contienen CHOs. La etiqueta impresa en el recipiente en que se venden los productos comercializados normalmente indica el tamaño de la porción y la cantidad de CHOs por porción del producto. El tamaño de la porción varía de producto en producto y de marca en marca. Lo útil para una persona con DM es medir bien el tamaño y el número de porciones de CHOs y adherirse a los horarios previstos para sus alimentos y colaciones. El uso de los valores de glucosa sanguínea indicados por el automonitoreo con el medidor de glucosa también contribuye a la optimización de los valores de glucosa sanguínea. El automonitoreo de la glucosa sanguínea indicará la respuesta del cuerpo a la cantidad de CHOs ingeridos y al tratamiento utilizado (insulina y/o antidiabéticos orales). Los valores del automonitoreo servirán como guías para el óptimo nivel del consumo de CHOs y para ajustes en el la dosis de insulina y/o antidiabéticos orales.
Sabiendo
cómo medir las porciones y comiendo alimentos en porciones y contenido
de CHOs similares, en el mismo horario cada día, es una técnica
básica de mantener control de los niveles de glucosa sanguínea.
| Mito: | La persona que tiene DM no puede comer los carbohidratos (CHOs) |
No es cierto. Igual que
una persona sin DM, la persona con DM requiere de una dieta balanceada
y sana. Cuando el nutriólogo tenga conocimiento del tratamiento
médico recetado, del nivel de actividad física, del estilo
de vida y de los gustos y las preferencias alimenticios y culturales de
la persona con DM, podrá diseñar un plan idóneo de
alimentación. El plan de alimentación incluirá
alimentos que son CHOs, proteínas,
grasas y fibra. En esta forma, el nutriólogo ayuda a la persona
con DM a balancear su medicamento (insulina y/o antidiabéticos orales)
con la actividad física y la cantidad y tipos de comida que prefiere.
Esto le ayudará a la persona con DM a mantener los niveles de glucosa
sanguínea en un rango de valores cercanos a lo normal, a sentirse
sano y a evitar las complicaciones a largo plazo de la DM no controlada.
| Mito: | Una persona con DM1 ó DM2 nunca debe comer el azúcar o los dulces |
La DM no es una condición que requiera de una "dieta." Una persona con DM puede comer cantidades necesarias de todo tipo de comida. Casi todo lo que el ser humano come contribuye calorías a su dieta. Para una persona con DM, la elección de alimentos es cuestión de asegurar sus requerimientos nutricionales sin ingerir cantidades de alimentos que provoquen altos niveles de glucosa sanguínea. Las personas con DM pueden incluir en su plan de alimentación cantidades limitadas de azúcar y comidas dulces. Idealmente, estos alimentos formarán parte de una alimentación planeada (el desayuno, la comida o la cena) y balanceada, sin causar picos altos de glucosa sanguínea.
De acuerdo con La Asociación Americana de Diabetes, los alimentos dulces pueden incluirse en una dieta saludable. Sólo es necesario moderar su consumo (porque no contribuyen vitaminas, minerales, fibra y porque pueden contribuir al sobrepeso) y ajustar el consumo total de CHOs a las cantidades recomendadas. Dicha ingesta tiene que tomarse en cuenta en el conteo de las calorías diarias recomendadas en el plan de alimentación. El nutriólogo puede enseñar a la persona con DM cómo incorporar estos azúcares en su plan de alimentación.
El efecto del consumo de azúcar
puede conocerse y evaluarse a través del uso del medidor de glucosa.
El óptimo control de la glucemia es la única manera comprobada
de evitar las complicaciones tardías de la DM y por eso es una meta
prioritaria en el tratamiento y autotratamiento de la DM. El consumo
de cantidades de azúcar puede empeorar la obesidad o el exceso de
grasas en la sangre.
| Mito: | Una persona con DM puede comer la miel de abeja porque es un alimento natural |
A pesar de ser "natural," la miel de abeja contiene una cantidad de CHOs (en forma de dos azúcares simples: la glucosa y la fructosa). Cada cucharada tiene aproximadamente 36-48 calorías, con 9-12 gramos de CHO. Como cualquier alimento que contiene los CHOs, la miel de abeja subirá los niveles de glucosa sanguínea. Una persona con DM que habitualmente come 60 gramos de CHO en su desayuno podría usar una ó dos cucharadas de la miel en su cereal, por ejemplo, siempre y cuando resta los 12-24 gramos de CHOs contenidos en la(s) cucharada(s) de miel de los 60 gramos totales de CHOs previstos para el desayuno.
Una desventaja de la miel de abeja,
desde el punto de vista de la nutrición, es que no contiene tantas
vitaminas y fibras ni tantos minerales como los contenidos en otras formas
de CHO (el pan integral, por ejemplo). Así, no conviene excluir
de la dieta esos minerales, vitaminas y fibra soluble por incorporar el
uso excesivo de la miel de abeja.
| Mito: | Todas las verduras son libres en el plan de alimentación de una persona con DM |
No es así, porque hay diferentes clases de verduras. Algunas verduras crudas sí son libres (lechuga, pepino, rábano, espinaca, nopal cocido, chile largo, flor de calabaz, coliflor, calabacita). Otras verduras tienen un mayor contenido de CHOs y por lo tanto no son totalmente "libres." Este grupo lo forman las siguientes verduras y otras no encontradas en esta lista:
| Mito: | Está prohibido consumir alcohol y bebidas alcohólicas cuando una persona tiene DM |
El alcohol no está prohibido para las personas que tienen DM. Sólo se recomienda un consumo medido (una bebida al día para la mujer con DM y dos bebidas al día para el hombre con DM). El alcohol aporta 7 calorías por gramo. El alcohol no se convierte en CHO; más bien el cuerpo convierte el alcohol en grasa.
Una persona con DM siempre debe acompañar las bebidas alcohólicas con los alimentos (CHOs y proteína), porque el alcohol sin alimentos fácilmente puede provocar la hipoglucemia. Una bebida alcohólica se define como cualquiera de las siguientes:
| Mito: | El aceite vegetal engorda menos que la grasa animal |
Todas las grasas y los aceites
aportan la misma cantidad de calorías; cada gramo de grasa o aceite,
sea animal o vegetal, aporta 9 calorías. El aceite vegetal
no aporta colesterol a la dieta, la grasa animal, sí. La diferencia
entre un aceite y una grasa es que el aceite no se convierte en sólido
en temperaturas bajas mientras que la grasa sí.
| Mito: | Los productos naturales pueden reemplazar los medicamentos en el tratamiento de la DM |
Si una persona con DM decide emplear los productos "naturales," es importante siempre hacerlo conjuntamente con el tratamiento prescrito; tales productos no constituyen un reemplazo del tratamiento médico recetado.
Se habla de las denominadas terapias y productos "naturales" contra la DM. Se cuentan anécdotas sobre los “maravillosos beneficios” que estos productos le brindan a un conocido o un familiar. Desafortunadamente, no existe evidencia científica comprobable que avale el empleo de estos productos como un recurso terapéutico específico para la DM.
No se recomienda modificar la
dieta que el médico y el nutriólogo han diseñado ni
dejar de aplicar el tratamiento farmacológico (pastillas antidiabéticas
y/o insulina) recetado por el médico. La relación con
el médico se funda en la confianza mutua: con él o ella,
se puede comentar cualquier inquietud sobre otras modalidades terapéuticas.
El médico y el Educador en Diabetes Certificado están capacitados
para ofrecer sugerencias válidas.
| Mito: | El cuerpo humano puede digerir solamente un tipo de alimento a la vez |
No existe ningún indicio
científico de que el cuerpo requiera que se separen las proteínas
y los CHOs en diferentes comidas porque es incapaz de digerirlos cuando
se presentan juntos. Este concepto de no combinar ciertos alimentos
tiene su origen en los trabajos realizados por el Dr. William H Hay (1866-1940);
se ha popularizado en varios libros publicados en los últimos 7
años. El cuerpo humano posee un estómago y un intestino
de longitud media; están diseñados para los omnívoros.
El cuerpo humano es capaz de digerir al mismo tiempo, por ejemplo, un filete
de res (proteínas y grasas) y un purée de papas (CHOs).
| Mito: | Los alimentos elaborados son menos nutritivos que los alimentos crudos |
Una manzana fresca o una crujiente hoja de lechuga es deliciosa, pero la idea de que los alimentos crudos son más nutritivos que los alimentos elaborados o preparados no es acertada. Los alimentos enlatados, secos, congelados o cocinados no tienen por qué tener menos valor nutritivo. Estos procesos de elaboración prolongan la vida de los alimentos, proporcionan bastante seguridad contra las infecciones y enfermedades.
En algunos casos, los procesos
de preparación mejoran las cualidades alimenticias de los alimentos.
Por ejemplo, el betacaroteno de las zanahorias en lata es más fácilmente
asimilado por el organismo que el de las zanahorias frescas. Las
frutas y verduras frescas, congeladas inmediatamente después de
ser cosechadas, tienen más Vitamina C que las almacenadas a temperatura
ambiente durante varios días previamente a su consumo. Así,
tanto los alimentos crudos como los procesados pueden tener un lugar en
el plan de alimentación sana y balanceada de la persona con DM.
| Mito: | Los conservadores contenidos en los productos alimenticios comercializados perjudican la salud humana |
Sin los conservadores, la cadena
alimenticia no sería tan segura como lo es en la actualidad.
Los nitratos y los nitritos utilizados en los alimentos elaborados sirven
de protección de una bacteria neurotóxica mortal, la clostridium
botulinum. Los inhibidores de levaduras utilizados en los cereales
contribuyen a detener el desarrollo de agentes cancerígenos que
pueden provocar el cáncer del estómago. Cuando un conservador
va precedido de la letra "E" (por ejemplo, el EDTA), indica que su uso
ha sido autorizado porque no presenta riesgos conocidos para la salud humana.
| Mito: | La sacarina produce cáncer |
La sacarina es el más antiguo
de los endulzantes no calóricos. En 1977, la sacarina provocó
cáncer de vejiga en ratas que consumieron cantidades excesivas de
la misma durante 2 años, pero esto
no se ha comprobado en
estudios con el ser humano. En el ser humano, para producir el efecto
nocivo, sería necesario consumir diariamente y a lo largo de toda
la vida aproximadamente 11,600 comprimidos de sacarina. Estudios
más recientes han descartado que la sacarina pueda producir el cáncer.
El uso de la sacarina está aprobado y considerado seguro en más
de 80 países.
| Mito: | Los endulzantes o edulcorantes artificiales producen cáncer |
En unos experimentos científicos
con animales, algunos edulcorantes, en cantidades muy elevadas, aumentan
la frecuencia de cánceres. Las cantidades utilizadas para
los estudios científicos eran mucho mayores
a las que una persona con DM podría consumir; por ejemplo, una persona
con DM necesitaría consumir más de 11,600 comprimidos de
sacarina cada día durante 2 años para llegar a las dosis
utlizadas en los estudios. No se ha demostrado que los edulcorantes
artificiales produzcan el cáncer en el ser humano. Los seres
humanos no llegarían a usar de forma habitual las mismas altas dosis
de edulcorantes estudiadas.