Vemos también el funcionamiento de la sublimación, descrita por Sigmund Freud como la transformación de una respuesta instintual y emocional (el enojo del autor) en una producción aceptada a nivel social con mayor facilidad que la expresión de la respuesta instintual inicial (aquí, unas cartas a los Reyes Magos y a Santa Claus y el desarrollo incipiente de un buen sentido de humor).
Que las bases del sentido de humor tienen su origen en la agresión se sabe desde hace muchos años, pero hemos aquí un ejemplo excelente del proceso involucrado en esta transformación de lo primitivo a lo sofisticado.
Mil gracias al autor,
Adrián Cortés Gómez, México, Distrito Federal,
por permitir la publicación de su obra. Desafortunadamente,
no hay dinero para pagar los derechos de autor en efectivo -- ojalá
y que la fama mundial sea recompensa suficiente. Su dirección
de e-mail es: acortes@engineer.com
diciembre de 1999
Querido Santa Claus:
Te extrañará que te escriba hoy, 26 de diciembre, pero quiero aclarar ciertas cosas que me han ocurrido desde el primero de mes, cuando lleno de ilusiones te hice llegar mi carta en la que te pedía que me trajeras un tren eléctrico, un par de patines, un Ninentendo 64 y una bicicleta.
Quiero comentarte que me maté estudiando todo el año, tanto que no sólo fuí el primero de la clase, sino que saqué puros cienes en el colegio. No te voy a engañar: no hubo en la colonia nadie que se portara mejor que yo con sus papás, con sus hermanitos, con sus amiguitos y con los vecinos.
Hacía mandados SIN COBRAR, ayudaba a los viejitos a cruzar la calle y no había nunca nada que no hiciera yo por mis semejantes. Y, sin embargo...
¡¡QUE HUEVOS LOS TUYOS, SANTA CLAUS!!
Es que...dejar abajo del arbolito un pinchetrompo, una mierda trompeta y un maldito par de calcetines... ¡QUE CAGADA! ¿Qué chingados te estás creyendo, panzón? O sea que me agarraste de tu imbécil todo este año para salirme con una mierda de este calibre... Y, no conforme con esto, al cabrón del hijo de la señora a quien mi papá le cholorea, a ese idiota sin educación, desobediente, que le grita a su mamá, a ese malcriado que no puede ni entrar en su cuarto de tantos juguetes que tiene, a él sí le trajiste todo lo que te pidió.
Por eso ahora quiero que venga un terremoto o algo así, para que nos lleve la gran movida a todos, ya que con un Santa Claus tan falso, mejor que nos trague la tierra.
Pero, eso sí: no dejes de pasar el año que viene, porque voy a reventar a pedradas a tus sarnosos venados. Te los voy a espantar para que tengas que pizarte caminando y regresar a pie como yo, cabrón, ya que la bicicleta que te pedí era para ir al colegio, que queda hasta la mierda de mi casa.
¡¡¡Aaah!!! Y no quisiera despedirme sin antes mentarte la madre, pizado. Ojalá que cuando vayas bien alto se te voltée el trineo y te pegues un buen talegazo por ser tan mierda.
Pero, eso sí te advierto: que el año entrante vas a saber lo que es un niño maldito, desgraciado y mal portado.
P. D. El trompo, la trompeta y el par de calcetines, puedes pasar a recogerlos cuando querrás para que te los zampes entre el culo.
enero de 1997
Queridos Reyes Magos,
Les extrañará que les escriba hoy, 7 de enero, pero quiero aclararles ciertas cosas que me han ocurrido desde el día 1ero de este mes, en que lleno de ilusiones les hice llegar mi carta en que les pedí un tren eléctrico, un par de patines y una bicicleta.
Me quemé el cerebro todo el año, tanto que no sólo fuí el primero de mi clase, sino que obtuve la nota más alta de la escuela donde estudio. No les voy a engañar: no hubo nadie en el barrio que se portase mejor que yo con mis padres, con mis hermanos, con mis amigos y con mis vecinos. Hacía mandados, ayudaba a las ancianas a cruzar la calle y no se presentaba nada que estuviera a mi alcance que no hiciera con ahinco y dedicación.
¡¡QUE HUEVOS TIENEN USTEDES!! dejando debajo de mi cama un trompo con una cuerda y una pinche corneta. ¿Qué carajos se han llegado a pensar, trío de cabrones? No se crean que me han cojido de su pendejo todo el año para salirme con una cagada de esa categoría. Y, no conformes con eso, al hijo de la señora que mi papá le maneja su coche, a ese cabrón, sin educación, malcriado y desobediente, que no se puede entrar a su cuarto de la cantidad de juguetes que tiene regados por todas partes, a ese mendigo sí le trajeron todo lo que les pidió.
Por eso tiene que venir algo que les hunda y los desmadre, porque con unos Reyes Magos como Ustedes, pinches y falsos ¿qué mierda de país se va a salvar? Eso sí: no dejen de visitarme el año que viene, porque voy a entrarle a pedradas a sus malditos camellos, para que se les espanten y tengan que chingarse a pie, como yo. Porque la bici que les pedí era para irme a la escuela que me queda hasta casa de la chingada.
Y no quisiera despedirme sin mentarles la madre a los tres. Ojalá y los acusen de terroristas, los fusilen, les den la silla eléctrica o la guillotina, para que no sean tan ojetes, pinches reyes.
Pero les advierto que el año que viene van a saber lo que es un muchacho malo y cabrón. Y de hecho voy a firmar mi próxima carta así: "EL CABRON"
P. D. Las canicas, el pinche trompo y la corneta, pueden pasar a recogerlas para que se las metan por el culo.